¿Quién calculó mejor?, un podcast de Ana Paula Ordorica


Ana Paula Ordorica

Antonio Ortiz-Mena sostiene que la decisión de Mark Carney de retirarse de las negociaciones fue inevitable, en la medida en que las condiciones impuestas por la Casa Blanca resultaban inaceptables para cualquier primer ministro canadiense. Desde esta perspectiva, las exigencias planteadas a Canadá representan un desacierto tanto económico como político por parte del gobierno estadounidense. Por un lado, constituyen un error en términos económicos, debido a que Estados Unidos no es competitivo en la producción automotriz sin la participación de México y Canadá. Por otro lado, representan un desacierto político, pues Washington se ha convertido en un socio poco confiable para los canadienses, lo que los lleva a asumir costos económicos con el propósito de reducir su dependencia respecto de Estados Unidos. Según Ortiz-Mena, la existencia de ganancias económicas mutuas—un escenario de «ganar-ganar»—no es suficiente para garantizar la materialización de los acuerdos comerciales, ya que existen consideraciones políticas que intervienen en la definición de las estrategias comerciales de los países. Asimismo, los contrapesos institucionales al interior de Estados Unidos resultan débiles y lentos, en la medida en que Trump continúa recurriendo a mecanismos extraordinarios para justificar la imposición de aranceles.