T-MEC, la excepción en la estrategia arancelaria de Trump

Actualizado: 11 ago 2025

4 de agosto de 2025
Entrevistadora: Mariana Becerra
Fuente: Mundo Ejecutivo

El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) permanece como el único acuerdo comercial que conserva acceso pleno al mercado estadounidense sin aranceles generales, siempre que los productos cumplan con sus reglas de origen. Esta excepción cobra relevancia en un contexto en el que el presidente Donald Trump anunció un endurecimiento de su política comercial hacia otros socios estratégicos.

Estados Unidos mantiene actualmente 14 tratados de libre comercio con 20 países: Australia, Bahréin, Brunei, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Israel, Jordania, Corea del Sur, México, Marruecos, Nicaragua, Omán, Panamá, Perú, República Dominicana y Singapur.

Nuevas tarifas generales entran en vigor

A partir del 1 de agosto, todos estos países enfrentan un arancel mínimo del 10% al ingresar productos al mercado estadounidense, según lo anunciado por Trump. No obstante, algunos socios verán incrementos mayores: Brunei enfrentará un arancel del 25%, Nicaragua del 17%, mientras que Corea del Sur y Costa Rica deberán pagar un 15%.

En contraste, México y Canadá conservarán un tratamiento preferencial bajo el T-MEC, aunque con condiciones estrictas. Si un producto mexicano o canadiense no cumple con las reglas del tratado, se aplicará una tarifa del 25% y 35%, respectivamente.

México, aliado económico estratégico

Trump otorgó a México una prórroga de 90 días antes de imponer un arancel del 30% a las importaciones que no cumplan con el T-MEC. De acuerdo con Antonio Ortiz Mena, director general de AOM Advisors, esta decisión refleja el grado de interdependencia económica entre ambas naciones.

Ortiz Mena subrayó que México es el principal socio comercial de Estados Unidos. Además, ambos países forman parte de cadenas de producción integradas, particularmente en el sector automotriz.

“Imponer barreras a México implica, en muchos casos, imponerlas a la propia industria estadounidense”, señaló en entrevista para CNN.

La seguridad también juega un papel en el T-MEC

La relación bilateral no se limita al comercio. Temas como la migración indocumentada, el crimen organizado y el tráfico de fentanilo son factores en la relación entre ambos gobiernos. Ortiz Mena advirtió que, aunque algunos sectores estadounidenses consideran los aranceles como una herramienta de presión, la realidad es que Estados Unidos también necesita la colaboración de México para su propia seguridad y estabilidad.

Reacciones desde Canadá y México

El primer ministro canadiense, Mark Carney, manifestó su inconformidad ante el anuncio de Washington. Afirmó que Canadá se mantiene como uno de los principales clientes comerciales de Estados Unidos y reafirmó su compromiso con el T-MEC como la única herramienta vigente que otorga cierto grado de estabilidad ante la nueva política comercial estadounidense.

Por su parte, el secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, explicó que el debate ya no gira en torno a la permanencia del libre comercio entre ambos países. Al contrario, se trata cómo resolver los temas técnicos pendientes, como las barreras no arancelarias.

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¿Por qué EE.UU. no puede excluir a Canadá del T-MEC?

1º de agosto de 2025
Entrevistadora: Carmen Aristegui
Fuente: CNN en Español

https://www.youtube.com/watch?si=CffqEHZxDCEwCdfX&v=ld-rXh3nSgo&feature=youtu.be

«Estamos ante un nuevo desorden mundial en el comercio», afirma experto

Aunque Estados Unidos ha impuesto mayores aranceles a Canadá, excluirlo del T-MEC no es viable, advierte Antonio Ortiz Mena, profesor de Comercio Internacional en la Universidad de Georgetown, quien además subraya que la industria automotriz y el sector agropecuario dependen de una producción integrada entre los tres países. A diferencia de Japón o Alemania, asegura, en América del Norte el comercio y la manufactura están interconectados.

Consulta la nota aquí: CNN en Español

¿Trump impondrá aranceles del 30% al comercio mundial?

Actualizado: 4 ago 2025

29 de julio de 2025
Entrevistador: Alfredo González
Fuente: El Heraldo de México

«Estamos viviendo momentos inéditos sobre la manera en que EE.UU. toma decisiones en materia comercial».

– Antonio Ortiz-Mena

A Fuego Lento: avanza la cuenta regresiva: ¿Trump impondrá aranceles del 30% al comercio mundial?

Consulta el episodio aquí: El Heraldo de México

La imposición de aranceles del 30% a los productos mexicanos no cubiertos por el T-MEC sería desafortunada, pero el daño podría ser mitigado si el T-MEC prevalece para el resto de las exportaciones mexicanas. El proceso de toma de decisiones en materia comercial de la Casa Blanca es cada vez más incierto, impredecible y centralizado.

La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, debe asegurar que no haya cambios en el status quo: debe garantizar la protección de las exportaciones cubiertas por el T-MEC y debe atender gradualmente los aranceles sectoriales.

La política arancelaria de Trump hacia México y Canadá responde a cuestiones de política y recaudación interna, así como a preocupaciones por corregir la balanza comercial de EE.UU.

No es viable que México acepte un acuerdo similar al que EE.UU. ha establecido con otras regiones, tales como la Unión Europea y Japón.

EE.UU. no tiene incentivos de imponer aranceles de manera generalizada a México, ya que sus empresas nacionales se verían afectadas dada la existencia de producción binacional en determinadas industrias.

Consulta la nota aquí: El Heraldo de México

Trump impone más aranceles

14 de julio de 2025
Entrevistador: Luis Cárdenas
Fuente: El Heraldo de México

En términos comparativos, México se encuentra en una mejor posición que otros países gracias a disposiciones del T-MEC.

Sin embargo, Donald Trump persiste en violar acuerdos de la Organización Mundial del Comercio (OMC) respecto a productos, en el caso de México, que no entran bajo la regulación del tratado comercial, así como con el acero, el aluminio y posiblemente el cobre.

No es correcto medir los beneficios del comercio con base en un saldo negativo de la balanza comercial.

Un país con déficit comercial es aquel que tiene capacidad de gastar mucho dado que, por ejemplo, cuenta con los recursos necesarios gracias a las inversiones que recibe.

Argumentos en contra de los aranceles

  1. México y EE.UU. mantienen un comercio intraindustrial, lo que significa que por cada dólar que México le vende a EE.UU., ese dólar tiene cuarenta centavos de contenido estadounidense. Es decir, las exportaciones mexicanas contienen valor agregado de ese país.
  2. Los aranceles reducen el Producto Interno Bruto (PIB) y el empleo en México, lo cual puede reducir la demanda de exportaciones de EE.UU. en nuestro país.

Es inviable que la producción total, por ejemplo, de un bien final en la industria automotriz se haga en EE.UU., pues es costoso relocalizar las plantas de producción.

Si la producción total se realizara en EE.UU., los autos estadounidenses serían más caros, Washington tendría que impedir la llegada de autos extranjeros a su mercado y, por lo tanto, enfrentaría aranceles que le impediría exportar a otros mercados importantes del mundo.

https://www.youtube.com/watch?v=n5OqBJq73L8

Contra Cara con Luis Cárdenas | Trump impone más aranceles

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5 años del TMEC: 3 claves para entender el mega tratado de libre comercio entre México, Canadá y EE.UU. al que Trump culpa del declive industrial en su país

Actualizado: 22 jul 2025

1º de julio de 2025
Entrevistador: Daniel Pardo
Fuente: BBC News Mundo

Peña Nieto, Trump y Trudeau en la firma en 2018 de la renovación del TLC.

Es el tratado de libre comercio más grande del mundo. Fue pionero en un esquema que cambió la economía global. Tuvo efectos políticos, culturales, sociales.

El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC, y USMCA por sus siglas en inglés) es probablemente uno de los desarrollos económicos más importantes de la historia reciente de la economía mundial.

Su primera versión, conocida como TLCAN (y NAFTA en inglés), entró en vigor en 1994. Una iniciativa de la década de los años 80 que se negoció durante años y que respondía a las necesidades de cada país en su momento y a un contexto internacional favorable.

Este martes 1 de julio se cumplen 5 años de la entrada en vigor de la última renovación del tratado. Y es un momento crítico, quizá existencial, para el mismo, porque el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dice que el TMEC «fue un desastre» para su país.

«Vamos a necesitar el apoyo del Congreso para acabar con ese acuerdo, que es el peor de nuestra historia», añade el mandatario, que lo responsabiliza del cierre de hasta 90.000 plantas en su país.

Y aunque fue él quien en su primer periodo firmó su renovación, Trump parece decidido al menos a renegociar con mano dura las pautas del acuerdo, que está programado para revisión en 2026, aunque todo indica que se adelantará.

«En términos de creación de empleo, promoción de inversiones y crecimiento económico, el TMEC fue muy exitoso, pero las partes fallaron en crear políticas públicas complementarias que amortiguaran sus efectos y eso hizo que se convirtiera en un pararrayos de todos los problemas, sobre todo en EE.UU.», dice Antonio Ortiz-Mena.

En medio de la guerra arancelaria promovida por Trump, de la que México y Canadá han sido de los menos afectados gracias al acuerdo, el TMEC vuelve a ser protagonista de una historia con implicaciones globales.

Estas son tres claves para entenderlo.

Carlos Salinas de Gortari, George HW. Bush y Brian Mulroney en 1992, en una de las primeras firmas del tratado.

1. ¿Cuáles fueron sus efectos?

Los tratados de libre comercio son un mecanismo para dar acceso preferencial a los mercados entre las partes eliminando aranceles y barreras no arancelarias que impiden el libre comercio de productos.

Con eso, en teoría, se aumenta la diversidad de bienes de consumo disponibles en los mercados involucrados, se contienen los precios, se amplían las fuentes de trabajo para todos y se consolida un bloque comercial de peso para competir con el resto del mundo.

El TMEC logró mucho de eso desde un principio: el comercio entre los países se sextuplicó y se crearon 12 millones de empleos en México, 14 millones en EE.UU. y 17 millones en Canadá, según cifras oficiales.

Pero desde los primeros años el tratado fue visto con escepticismo por muchos porque, entre otras cosas, amenazaba las industrias locales, generaba condiciones para la explotación laboral, tenía un impacto en el medio ambiente y promovía la desigualdad.

Y algo de todo eso ocurrió.

«Se requerían políticas complementarias», dice Ortiz.

«En México faltaron reglas sobre política energética, regulación, política social y eso generó mucha incertidumbre; y en EE.UU. se dejó demasiado al mercado y faltó colaboración del Estado para temas de infraestructura, apoyo social y laboral».

El norte de México cambió estructuralmente tras la firma del tratado, gracias a las maquilas y la industria automotriz.

2. ¿Por qué Trump lo detesta?

Cuando se firmó la renovación en 2018, el 70% de los estadounidenses y el 80% de los mexicanos apoyaban el tratado, según encuestas. Pero esa cifra ha ido bajando en territorio estadounidense.

«En EE.UU. el tratado coincide con el auge de la automatización y la entrada de China a la economía mundial, cosas que sí generaron una recolocación laboral, no reduciendo la manufactura, sino el empleo en la manufactura, y eso hizo que la clase media sintiera que sus perspectivas no eran atractivas».

«Muchos cayeron en una suerte de pobreza, la pandemia empeoró la situación, y para los políticos —tanto republicanos como demócratas— un blanco fácil para explicar ese proceso fue el TMEC», señala Ortiz.

Uno de esos políticos es Trump, un enemigo no solo del TMEC, sino del libre comercio; precursor del proteccionismo y partidario de los aranceles desde los años 80.

Aunque por décadas el tratado tuvo apoyo bipartidista mayoritario, en los últimos años se convirtió en un factor de tensión y una explicación, para muchos arbitraria, del aumento de la desigualdad, el debilitamiento de los sindicatos y la crisis industrial estadounidense.

En esa pelea retórica Trump tuvo el mensaje más eficiente.

No hay consenso sobre si la crisis industrial en EEUU se debe el TMEC, pero la crisis existe y el TMEC ha sido una buen chivo expiatorio.

3. ¿Cómo benefició a México (y a otros dos socios)?

El modelo proteccionista de la economía mexicana entró en crisis en 1982, cuando el impago de la deuda coincidió con la caída del precio del petróleo, la mayor fuente de ingresos del país. La inflación se disparó, el peso se devaluó.

Pero los intentos de abrir la economía, entrar a los sistemas de libre mercado mundiales y flexibilizar los controles probaron ser infructuosos porque el mercado más grande del mundo, EE.UU., seguía siendo inaccesible.

Al tiempo, para EE.UU. y Canadá, que ya tenían un tratado vigente, México resultó un mercado atractivo para las exportaciones y un espacio de inversión menos costoso que podría mejorar la competitividad de sus empresas.

Hace 30 años las críticas al tratado venían desde la izquierda en favor de los trabajadores. Hoy esa protesta está en la derecha nacionalista.

El 1 de enero de 1994 el tratado entró en vigor y con eso México, en estos 30 años, triplicó sus exportaciones agrarias, se crearon millones de empleos en la industria automotriz y se redujo la inflación.

El norte mexicano se transformó: se abrieron fábricas, llegaron miles de migrantes en busca de trabajo, la estructura económica cambió y sus ciudades se desarrollaron.

Eso le permitió al gobierno central reducir la deuda, fortalecer su regulación fiscal, estabilizar la inflación y aumentar las reservas extranjeras.

Pero eso no impidió —a pesar de que la causalidad en esto es sujeto de innumerables debates— que aumentara la desigualdad. Y el crecimiento bruto de la economía nunca se disparó.

Los resultados para EE.UU. también son sujeto de mucha polémica, sobre todo en lo que se refiere a la generación empleo, el estancamiento de los salarios y la crisis de las industrias en el norte del país.

Pero los economistas coinciden en que el tratado, al permitir fluidas cadenas de suministro, redujo los costos de los productos, aumentó la productividad y mejoró la competitividad de EE.UU. —y el bloque norteamericano— frente a una creciente China.

Canadá también volcó su economía al intercambio con sus socios, con lo que el empleo en la manufactura se mantuvo estable por décadas. Sin embargo, la brecha productiva con EE.UU. se mantuvo, la economía no se diversificó ni creció mucho y la dependencia de EE.UU. se profundizó.

La pregunta ahora, con la emergencia del proteccionismo trumpista, es si el bloque norteamericano se fortalecerá: de no hacerlo, puede haber una crisis profunda; y de hacerlo, hay dos opciones: Norteamérica puede terminar fortaleciéndose ante el mundo, o puede aislarse y debilitarse ante el auge de China.

Consulta la nota aquí: BBC News Mundo