4 de agosto de 2025 Por: Editor Rumbo Fuente: Rumbo MX
En un nuevo giro en la política comercial estadounidense, el presidente Donald Trump ha reafirmado que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) se mantendrá como el único acuerdo con apertura total para el comercio, entre los 14 tratados de libre comercio que actualmente tiene en vigor Estados Unidos con 20 países.
De acuerdo con la última orden ejecutiva firmada por Trump, todos los productos mexicanos y canadienses que cumplan con las reglas de origen del T-MEC continúan exentos del pago de aranceles. Sin embargo, aquellos productos que no se apeguen a estas reglas enfrentarán aranceles del 25% en el caso de México y del 35% para Canadá, salvo excepciones específicas.
Nuevos aranceles generales para socios comerciales
El endurecimiento de la política arancelaria estadounidense se extiende también a otros socios comerciales. Con las tarifas anunciadas la semana pasada —que entrarían en vigor el 1 de agosto pero fueron suspendidas por siete días— se fijó un arancel mínimo general del 10% a las importaciones procedentes de los 18 países con los que EE. UU. tiene tratados vigentes fuera del T-MEC.
Entre los ajustes más relevantes se encuentran:
Costa Rica: 15%.
Corea del Sur: 15%.
Nicaragua: 17%.
Brunei: 25%.
Esto representa una significativa modificación frente al sistema anterior, donde múltiples naciones gozaban de trato preferencial para acceder al mercado estadounidense sin restricciones arancelarias o con impuestos bajos.
México y EE. UU., una relación de interdependencia
Antonio Ortiz Mena, director general de AOM Advisors, afirmó que Estados Unidos decidió otorgar una prórroga de 90 días a México antes de imponer un nuevo arancel del 30% sobre productos no conformes al T-MEC debido a la alta interdependencia económica entre ambos países.
“No sólo México depende de Estados Unidos para sus exportaciones. También Estados Unidos necesita del mercado mexicano para colocar sus productos, especialmente los agropecuarios como granos, carne de res, cerdo y pollo, que difícilmente podría redirigir a otros destinos con la misma facilidad”, explicó Ortiz Mena en entrevista para CNN.
El T-MEC, clave en el nuevo escenario comercial
El T-MEC, vigente desde 2020, se convierte así en el último bastión de apertura comercial plena entre Estados Unidos y sus socios. Con la aplicación de nuevas medidas proteccionistas por parte del gobierno de Trump, el tratado cobra aún más relevancia para las economías de México y Canadá, al proteger a sus sectores exportadores de aranceles adicionales.
Esta situación también obliga a las empresas exportadoras a revisar cuidadosamente el cumplimiento de las reglas de origen del T-MEC, ya que de no hacerlo podrían enfrentar impactos directos en sus costos y competitividad.
«Estamos ante un nuevo desorden mundial en el comercio», afirma experto
Aunque Estados Unidos ha impuesto mayores aranceles a Canadá, excluirlo del T-MEC no es viable, advierte Antonio Ortiz Mena, profesor de Comercio Internacional en la Universidad de Georgetown, quien además subraya que la industria automotriz y el sector agropecuario dependen de una producción integrada entre los tres países. A diferencia de Japón o Alemania, asegura, en América del Norte el comercio y la manufactura están interconectados.
30 de julio de 2025 Entrevistador: Alejandro Cacho Fuente: El Heraldo de México
«No hay incertidumbre, hay certidumbre de que hay incertidumbre y lo más probable es que continúe».
– Antonio Ortiz-Mena
El proceso de toma de decisiones en la Casa Blanca se ha vuelto cada vez más impredecible, centralizado y alejado de la lógica económica. México y Canadá enfrentan aranceles violatorios de EE.UU. respecto a la OMC, pero conservan tarifas preferenciales gracias a la protección del T-MEC.
La situación comercial de México con EE.UU. contrasta con la de otros países por las siguientes razones. Primero, México es el primer socio comercial de EE.UU. Segundo, existe una producción binacional en la industria automotriz.
México no puede controlar las decisiones de EE.UU., pero sí puede controlar, primero, el mantener los canales de comunicación de alto nivel y, segundo, nuestro país sí puede determinar cómo reacciona y qué acciones emprende frente a las determinaciones de Washington.
Aproximadamente el 40% de las exportaciones mexicanas no cubiertas por el T-MEC enfrentan un arancel general del 25% y diferenciado según el sector, tales como el aluminio y el acero que enfrentan un arancel del 50%. Los inversionistas decidirán el destino de sus inversiones en función de las negociaciones de cada país con la Casa Blanca.
29 de julio de 2025 Entrevistador: Alfredo González Fuente: El Heraldo de México
«Estamos viviendo momentos inéditos sobre la manera en que EE.UU. toma decisiones en materia comercial».
– Antonio Ortiz-Mena
A Fuego Lento: avanza la cuenta regresiva: ¿Trump impondrá aranceles del 30% al comercio mundial?
Consulta el episodio aquí: El Heraldo de México
La imposición de aranceles del 30% a los productos mexicanos no cubiertos por el T-MEC sería desafortunada, pero el daño podría ser mitigado si el T-MEC prevalece para el resto de las exportaciones mexicanas. El proceso de toma de decisiones en materia comercial de la Casa Blanca es cada vez más incierto, impredecible y centralizado.
La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, debe asegurar que no haya cambios en el status quo: debe garantizar la protección de las exportaciones cubiertas por el T-MEC y debe atender gradualmente los aranceles sectoriales.
La política arancelaria de Trump hacia México y Canadá responde a cuestiones de política y recaudación interna, así como a preocupaciones por corregir la balanza comercial de EE.UU.
No es viable que México acepte un acuerdo similar al que EE.UU. ha establecido con otras regiones, tales como la Unión Europea y Japón.
EE.UU. no tiene incentivos de imponer aranceles de manera generalizada a México, ya que sus empresas nacionales se verían afectadas dada la existencia de producción binacional en determinadas industrias.
15 de julio de 2025 Entrevistador: Daniel Pardo Fuente: BBC News Mundo
Ahora le tocó al tomate.
Este lunes el Departamento de Comercio de Estados Unidos anunció que el tomate importado desde México tendrá un arancel del 17.09%.
El argumento de las autoridades de Washington es que los productores mexicanos ofrecen el producto a un precio inferior que de los productores estadounidenses, y eso afecta al mercado local.
Desde 1996 el tomate ha sido un renglón aparte en las negociaciones permanentes entre ambos países en materia comercial. La queja de los productores estadounidenses, según la cual los mexicanos incurren en dumping, viene de entonces.
Sin embargo, Washington durante años priorizó el libre comercio con su vecino del sur y firmó acuerdos de suspensión a los aranceles para el tomate.
El último, firmado en 2019, se acaba de tumbar, y esto es una prueba más de que, con Donald Trump en la presidencia, muchas de las políticas comerciales que generaban consenso bipartidista están en ahora en entredicho.
Hasta que Trump, no obstante, cambie de opinión. Porque el arancel al tomate se inserta en el amplio portafolio de temas por negociar con la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum.
«No estamos de acuerdo», dijo Sheinbaum el martes. «El tomate mexicano va a seguir exportándose, aun con el arancel, porque no tiene sustituto».
La mandataria anunció planes de apoyo a los productores mexicanos y se adhirió al comunicado de la Secretaría de Economía, publicado el lunes, en el que se calificó el nuevo arancel de «injusto».
En el documento, la cartera dirigida por Marcel Ebrard detallaba que los productores de tomates mexicanos llevan tres meses negociando con sus contrapartes del norte, pero que «a pesar de que las propuestas eran muy positivas para EE.UU, no fueron aceptadas por razones políticas».
La guerra del tomate, que históricamente se ha librado en el terreno comercial, con Trump se da también en el político.
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1. Efectos económicos
Como advirtió Sheinbaum, lo más probable es que, de mantenerse el arancel, el efecto más inmediato sea sobre los consumidores de tomate en Estados Unidos.
Dos de cada tres tomates que se consumen en el país vienen de México, según cifras oficiales.
Gracias a los acuerdos de suspensión de aranceles, y al tratado de libre comercio vigente entre los dos países, las exportaciones de tomate al norte se duplicaron en la última década.
Hoy representan un intercambio equivalente a casi US$3.000 millones.
Justo el martes, el Departamento de Trabajo informó que la inflación en Estados Unidos subió un 0,3% en junio con respecto a mayo, un aumento mayor al de meses anteriores que se atribuye a los aranceles de Trump a los bienes de consumo importados.
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Antonio Ortiz-Mena, experto mexicano en geopolítica y profesor de comercio internacional en la Universidad de Georgetown en Washington, dice que estos aranceles al tomate son parte de una vieja historia, pero con un gobierno distinto a los anteriores.
«Tenemos a un gobierno mucho más proteccionista y a un lobby de tomateros empoderado», señala.
La contraparte de los productores mexicanos es la industria del tomate de Florida, que produce tres veces menos.
«No hay manera alguna de que Florida pueda abastecer al mercado local en cuanto a calidad, cantidad y precio; imposible», sostiene Ortiz-Mena.
Además, dice, «hay empresas de EE.UU. que tienen inversiones en tomate en México, no solo por los bajos costos laborales sino, sobre todo, por las condiciones climáticas y por economía de escala. Entonces ellos también se ven afectados».
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Efectos políticos
La medida también puede tener efectos políticos.
Parte del éxito de Trump en las presidenciales de 2024 tuvo que ver con el hartazgo de los consumidores por la inflación tras la pandemia.
Sheinbaum espera que este arancel sea parte de la mesa de negociación permanente que su gobierno entabla con Washington, en la que temas como la migración, la lucha contra el tráfico de fentanilo y la persecución a los carteles del narco se tratan a la par que lo comercial.
El fin de semana, Trump anunció que el 1 de agosto impondrá un arancel del 30% a las importaciones mexicanas. En una carta a Sheinbaum, reconoció que el país ha sido útil para frenar el flujo de fentanilo y de migrantes, pero dijo que no ha sido «suficiente para evitar que Norteamérica se convierta en un parque de juegos del narcotráfico».
Sheinbaum, con una estrategia de «cabeza fría» y «respeto de la soberanía», ha cedido a las presiones de Trump: mandó solados a la frontera, modificó su política antidrogas y envió a narcos solicitados por la Justicia estadounidense.
Pero Trump insiste en que no es suficiente, enviando un mensaje al mundo de que cooperar con él de manera «tranquila» como ha propuesto Sheinbaum no es garantía de nada.
«El gobierno mexicano ha sido sumamente cauto y prudente, pero si solo enfrenta barreras y barreras, va a haber un momento en que, por cálculo de política interna, tenga que frenar las exportaciones agropecuarias a EE.UU.», dice Ortiz-Mena.
México es el primer socio comercial de Estados Unidos y las grandes industrias estadounidenses del maíz, la soja y el trigo dependen de las ventas al sur de la frontera.
Es difícil pensar dónde podrían colocar esos productos si no es en México.
Efectos sociales
Además de lo anterior, el arancel al tomate puede tener efectos sociales.
La industria productora emplea a al menos 500.000 personas. Sus trabajos, si el arancel en efecto se cumple, estarán en riesgo.
«Causa mucha incertidumbre entre todos los productores», le dijo Faustino Delgado, un líder del gremio, a Radio Fórmula.
«Se va a abaratar el tomate mexicano, pero la pregunta es las empresas es cómo le van a hacer para salir de este problema, van a tener que reducir empleos, van a tener que replantear cuántas hectáreas van a sembrar», añadió.
La mayor parte de la industria, además, está en Sinaloa. Allí se produce la llamada «perla roja sinaloense». Tierra agroexportadora y tierra, también, de uno de los carteles de narcotráfico más importantes del mundo.
Durante el último año una guerra entre las facciones del cartel de Sinaloa puso en vilo al estado y ha impuesto una suerte de toque de queda en su capital, Culiacán. Las carreteras por donde sale el tomate, además, son escenario central de la batalla.
«Un arancel como este exacerba las razones para que los trabajadores mexicanos o quieran migrar a EEUU en busca de oportunidades o vayan a engrosar las filas del crimen organizado», sostiene Ortiz-Mena.
Las consecuencias de un arancel al tomate van mucho más allá que el aspecto comercial.
July 14, 2025 By: Antonio Ortiz-Mena Source: Americas Quarterly
In a letter to Sheinbaum, Trump wrote that the tariffs would take effect on August 1 and come in response to fentanyl trafficking.
Tractor trailers wait at the U.S.-Mexico border in Juárez, Mexico, in April. Justin Hamel/Bloomberg via Getty Images
TRUMP & LATIN AMERICA
On July 12, President Donald Trump announced 30% tariffs on imports from Mexico would take effect on August 1. In a letter to Mexican President Claudia Sheinbaum that Trump posted on social media, he wrote that the levies would be imposed because Mexico’s actions to stop cartel drug trafficking and secure the U.S.-Mexico border have been “not enough.”
In response, Sheinbaum said she believed Mexico would be able to negotiate “better conditions” and reach a deal before August 1.
Trump’s letter states that the new blanket 30% tariff would be separate from “all Sectoral Tariffs,” meaning that car and other imports with pre-existing tariffs might be exempt from the new measure. It also remains unclear at the time of publish whether the new tariffs would apply to goods covered by the USMCA trade agreement signed during Trump’s previous term as president. Trump additionally wrote that any retaliatory tariffs would trigger even higher levies from the U.S.
AQ asked analysts to share their reactions and perspectives.
President Trump’s proposal to raise tariffs on Mexican exports to 30% revives important questions about North America’s economic integration and the tools the U.S. uses to advance its goals.
While the motivations—combating fentanyl trafficking and addressing trade imbalances—reflect real concerns, this approach risks weakening regional prosperity and cooperation at a time when both are urgently needed.
Fentanyl poses a devastating threat to U.S. communities. The Trump administration is right to prioritize it. But public health and security experts agree: The crisis has roots on both sides of the border. Effective solutions must address both supply and demand —combining disruption of trafficking networks with expanded access to treatment and prevention.
Using trade as leverage could undermine the trust required to address this transnational challenge. A more strategic path would reinforce joint trade and security ties to build trust and deliver shared results.
If the 30% tariff follows the current 25% model—applying only to non-USMCA-compliant goods—its scope may be limited. But even targeted measures raise costs and introduce uncertainty, particularly in deeply integrated supply chains such as automotive manufacturing. If applied more broadly, the damage could be far greater.
U.S. farmers might also be at risk. Mexico is a key market for exports like corn, soybeans, and pork. Retaliation or diversification toward suppliers like Brazil or Argentina could lead to lasting losses for American producers.
Meanwhile, the push for “90 trade agreements in 90 days” sends mixed signals when paired with new tariff threats. Investment depends on predictability, and this approach could erode business confidence.
The USMCA provides mechanisms for consultation, cooperation, and enforceable dispute resolution. Using this framework for trade disagreements—while pursuing separate channels to address fentanyl—would bolster regional stability and long-term investment. In a time of global uncertainty, North America’s strength lies in unity. Sustainable solutions depend on partnerships.
10 de julio de 2025 Entrevistador: Guillermo Ortega Fuente: Informativo NTR
EE.UU. seguirá imponiendo aranceles a los países latinoamericanos durante la administración Trump.
En el largo plazo, las tarifas elevarán los precios de los productos importados, tales como el cobre, lo cuál perjudica a los consumidores estadounidenses. La incertidumbre de la política comercial de Trump afecta a México y Canadá, pero, sobre todo, desincentiva la llegada de inversión a EE.UU. Los aranceles buscan proteger la industria interna para sustituir importaciones, lo cual es insostenible.
Es imposible que todos los insumos necesarios para la producción de bienes finales, tales como automóviles, se produzcan en EE.UU. Esto hace que la competitividad de la industria automotriz estadounidense disminuya frente a la de otros países.
México se encuentra en una situación menos desfavorable gracias al T-MEC.
Las exportaciones mexicanas no contempladas en el tratado enfrentan un arancel del 25% para ingresar al mercado estadounidense. Existe una interacción casi cotidiana entre gobiernos e iniciativa privada de México, EE.UU. y Canadá.
21 de julio de 2025 Autores: Antonio Ortiz-Mena Fuente: Economis
A cargo ship and tugboat sail through the Cocoli Locks at the Panama Canal, in Panama, on August 12, 2024.
Por Antonio Ortiz-Mena y Diego Marroquín Bitar / Americas Quarterly – Está surgiendo un orden comercial posterior a la OMC. La capacidad de respuesta de la región podría definir su papel en la nueva economía mundial.
El 2 de abril, Estados Unidos rompió el libro de reglas comerciales que ayudó a crear, cuando la Casa Blanca implementó aranceles radicales que redefinieron la forma en que la economía más grande del mundo hace negocios. Casi todos los países ahora enfrentan un arancel del 10%, y también se impusieron tasas individualizadas más altas de hasta el 50% antes de que la administración Trump emitiera una pausa de 90 días, que expirará el 9 de julio.
Para los aliados más cercanos de Estados Unidos, Canadá y México, se establecieron excepciones bajo el T-MEC. Sin embargo, para gran parte del mundo, incluida América Latina, el mensaje era claro: el comercio con Estados Unidos sería en términos estadounidenses.
América Latina debe decidir ahora si redobla sus esfuerzos en el sistema actual, en el que Estados Unidos desempeña un papel dominante pero impredecible, o si adopta la integración regional y la diversificación económica con Asia y Europa para protegerse contra futuros shocks.
Dependiendo de las respuestas de política nacional y de la evolución de las negociaciones comerciales bilaterales, las secuelas del “Día de la Liberación” podrían abrir caminos alternativos para el crecimiento económico, la inversión extranjera directa (IED) y el comercio.
El comercio mundial se desmorona
El desmoronamiento del sistema de comercio mundial no comenzó este año. Desde 2019, Estados Unidos paralizó el sistema de solución de diferencias de la Organización Mundial del Comercio (OMC) al negarse a nombrar miembros de su Órgano de Apelación, el árbitro mundial de las disputas comerciales.
Para 2025, Estados Unidos abandonó formalmente el enfoque basado en reglas en favor de un modelo proteccionista destinado a corregir las injusticias históricas percibidas, como supuestamente se refleja en el persistente déficit comercial del país, y restaurar los días de gloria del empleo industrial.
Bajo el nuevo sistema, los aranceles unilaterales ahora se aplican ampliamente, difuminando las distinciones entre aliados y adversarios, así como los compromisos del acuerdo de libre comercio (TLC). Estados Unidos introdujo aranceles basados en países, en lugar de en productos, creando efectivamente una jerarquía de socios comerciales y desmantelando el principio de no discriminación de la nación más favorecida (NMF) de la OMC.
Piedra angular del comercio internacional, el principio NMF garantizaba la igualdad de trato para todos: el mismo tipo arancelario se aplica a un determinado producto de todas las naciones, a menos que un acuerdo de libre comercio formal prevea condiciones preferenciales.
Los aranceles diferenciados por país en lugar de por producto crean fuertes incentivos para que los exportadores desvíen los productos a través de jurisdicciones con aranceles bajos. Sin aranceles no discriminatorios o una mejora drástica de la transparencia de la cadena de suministro, es probable que la triangulación aumente.
Esto sería una pesadilla administrativa y logística, dado que la equiparación de aranceles para cada producto y país podría dar lugar a más de 2,6 millones de tasas arancelarias únicas.
El resultado es un sistema que ya no está anclado en compromisos jurídicos internacionales, sino en cambios en los cálculos económicos y políticos internos. La incertidumbre ya no es una disrupción temporal: es la nueva normalidad.
¿Cuál es la posición de América Latina?
América Latina es especialmente vulnerable a estos cambios. De los 20 países con un TLC con Estados Unidos, 12 están en las Américas, pero solo Canadá y México recibieron exenciones parciales bajo el T-MEC.
Canadá y México también mantienen un acceso privilegiado al mercado estadounidense, aunque esta posición no es inmune al riesgo político y a los aranceles específicos del sector, como el acero, el aluminio y los automóviles, y a los posibles nuevos aranceles sobre productos farmacéuticos y semiconductores.
Of the 20 countries with free trade agreements (FTAs) with the U.S., 12 are in the Americas
Source: Office of the United States Trade Representative
En el resto de América Latina, las reglas de la OMC o los TLC ya no son garantía de reglas estables que favorezcan relaciones económicas más estrechas con Estados Unidos. Esto ha llevado a países como Brasil y Colombia a buscar lazos más estrechos con China.
Una reciente encuesta de opinión encargada por The Economist encontró que la mayoría de los países sudamericanos encuestados ahora ven a China como un socio comercial más confiable que Estados Unidos. Los datos comerciales respaldan este cambio: solo Colombia, Ecuador, México y los países centroamericanos comercian más con Estados Unidos que con China.
A medida que los aranceles estadounidenses se expanden y sus efectos económicos se afianzan, las materias primas y los minerales de América Latina podrían llegar cada vez más a China, justo cuando los productos y la inversión chinos profundizan su alcance en América Latina.
Posibles estrategias comerciales
En respuesta a esta volatilidad, los países latinoamericanos pueden navegar por el complejo panorama comercial eligiendo diferentes estrategias, cada una moldeada por su geografía, política y tolerancia al riesgo.
México parece estar reforzando su alineamiento con las políticas de Estados Unidos y su estricto cumplimiento para mantener las preferencias arancelarias, con el objetivo de reducir el riesgo. Por el contrario, Brasil y Argentina pueden optar por la cobertura estratégica, maximizando la flexibilidad y los beneficios a largo plazo al mantener sus lazos con China, sin ir de un lado a otro.
Panamá y Ecuador pueden adoptar un enfoque más transaccional, utilizando su acceso al comercio como palanca y ofreciendo acuerdos a cambio de exenciones arancelarias o IED.
Canadá está buscando activamente la diversificación de mercados con la Unión Europea y otras regiones, al tiempo que busca fortalecer la seguridad y la cooperación económica con los Estados Unidos. Del mismo modo, Uruguay y Chile pueden diversificarse invirtiendo en comercio intrarregional y capacidad interna, reduciendo así su dependencia de China y Estados Unidos.
Materias primas estratégicas
A pesar de la agitación, América Latina tiene una ventaja clave: los recursos naturales. Es posible que los países ricos en tierras raras, insumos semiconductores avanzados y productos alimenticios pronto tengan una nueva ventaja.
Brasil tiene la tercera reserva más grande del mundo de elementos de tierras raras, pero América Latina representa menos del 1% de la producción mundial. Si bien no puede rivalizar con el dominio de China, la región podría convertirse en una fuente complementaria vital para ayudar a diversificar el abastecimiento durante la próxima década.
El triángulo del litio formado por Argentina, Bolivia y Chile ya ha atraído un mayor interés de Asia y Europa, mientras que Chile y Perú son importantes exportadores de cobre.
La geografía y la logística añaden otra capa de valor estratégico. La proximidad a Estados Unidos y otros grandes mercados de consumo como Brasil y México, combinada con el valor estratégico de liderar los esfuerzos para modernizar los puertos, los corredores comerciales y las telecomunicaciones, le da a la región una ventaja en futuras negociaciones.
Esta ventana transaccional, aunque estrecha y volátil, ofrece a América Latina una oportunidad única para traducir su ubicación y recursos en un verdadero poder estratégico.
Repensar el comercio latinoamericano
A medida que el comercio mundial se vuelve más fragmentado y transaccional, América Latina tendrá que replantearse su papel en un mundo que ya no se rige por los principios del multilateralismo. Los próximos años serán críticos, ya que la región se adapta a esta nueva realidad o corre el riesgo de quedar marginada en una economía global cada vez más definida por las tensiones entre Estados Unidos y China.
Aun así, la región tiene opciones. América Latina puede optar por alinearse estrechamente con Estados Unidos, protegerse comprometiéndose tanto con Washington como con Pekín, o tratar de trazar su propio rumbo a través de la diversificación y la reforma.
La forma en que esto se desarrolle dependerá en última instancia de la capacidad de cada país para definir y comprometerse con una estrategia sólida a mediano y largo plazo, que brinde mayor certidumbre a las políticas internas que afectan el comercio y la inversión para ayudar a contrarrestar la creciente incertidumbre internacional.
Para la mayor parte de la región, la diversificación ha seguido siendo más un tema de conversación que una realidad, limitada por las brechas de infraestructura, la burocracia y la falta de inversión a largo plazo. La región también necesita abordar reformas fundamentales: mejorar el estado de derecho, reducir la corrupción, modernizar las aduanas e invertir en energía y logística para respaldar exportaciones competitivas.
Sin estos cambios, América Latina corre el riesgo de quedarse atrás a medida que se redibuja el mapa del comercio mundial. Puede que Estados Unidos haya desechado el libro de reglas, pero el juego está lejos de terminar, y América Latina todavía tiene algo que decir sobre cómo se juega.
Antonio Ortiz-Mena
Ortiz-Mena, PhD, is the CEO of AOM Advisors, Adjunct Professor of International Political Economy at Georgetown University, and Chair of the USMCA Committee at the Mexican Foreign Trade Council (COMCE). He writes from DC.
Diego Marroquín Bitar
Marroquín Bitar experto en el T-MEC y América del Norte y fundador de North America Compass. Fue el primer becario Bersin-Foster en el Wilson Center.