La Unión Europea se doblegó ante Trump para evitar un escenario de guerra comercial

Actualizado: 11 ago 2025

6 de agosto de 2025
Entrevistador: Jorge Riaboi
Fuente: Clarín

Los presidentes de Estados Unidos y la Comisión de la UE acordaron un paquete para solucionar distintos problemas bilaterales apelando a medidas incompatibles con las reglas y obligaciones del Sistema Multilateral de Comercio.

Donald Trump y Ursula von der Leyen, tras el anuncio de un acuerdo comercial entre EE.UU. y la UE, en Turnberry, Escocia, Gran Bretaña, 27 de julio, 2025. Foto Reuters Imagen: 1/1

Como es sabido, el 27 de julio los presidentes de Estados Unidos y de la Comisión de la Unión Europea acordaron un paquete de ideas y objetivos concebidos para solucionar distintos problemas bilaterales apelando a medidas incompatibles con las reglas y obligaciones del Sistema Multilateral de Comercio (la OMC).

Al dar el sí a este peligroso experimento, las autoridades del Viejo Continente aceptaron la noción de usar la política arancelaria como un instrumento clave para arreglar el déficit comercial y el déficit presupuestario de ese país, un enfoque que incluye otros mecanismos de compensación. Esas medidas tienden a equilibrar las cuentas y a facilitar el proyecto estadounidense de reindustrializar su economía, e incluye estímulos a la inversión, a partir del esfuerzo ajeno.

El enfoque también abarca compras digitadas por el Estado y soluciones preferenciales, propias de una dedocracia ajena a la tradicional noción de economía social de mercado.

El lenguaje empleado en estos consensos no parece confirmar la absurda noción de trato igualitario sector por sector y producto por producto que el jefe de la Casa Blanca enarboló al comenzar la gesta del Día de la Liberación, ya que Estados Unidos gravará todas las exportaciones europeas en al menos 15 por ciento, sin que sea seguro que las exportaciones de Estados Unidos a Europa vayan a pagar el mismo gravamen.

Esta decisión aumenta en 200 por ciento el nivel promedio de los aranceles que Washington le venía aplicando a la UE, el que se ubicada en sólo 4,8 por ciento.

Tampoco está claro si ello habrá de generar el riesgo de que se considere normal el intercambio asimétrico, una tendencia que fortalece la noción de someter el planeta a las reglas arbitrarias del más fuerte, o sea las que definen a piacere las potencias hegemónicas.

El enfoque central de esta nueva trama reside en crecer hacia adentro protegiendo y mimando a quienes produzcan en el mercado local, y a su vez matar el concepto de trato nacional para los productos importados, algo que contraviene los principios básicos de la economía de mercado y del comercio justo que son pilares de las reglas de la OMC.

También resulta difícil imaginar que sea cierto, como dice el jefe de la Casa Blanca que, a lo largo de los años, Estados Unidos contrajo obligaciones internacionales que facilitaron el despojo de su economía.

Las que cambiaron el mapa económico del planeta son las empresas multinacionales cuando montaron las cadenas de valor y tercerizaron sus actividades para acrecentar ganancias, por lo que no son los gobiernos y las economías extranjeras las que deben cargar con responsabilidad tal decisión. Estamos hablando de renta empresaria, no de equilibrio mercantilista entre gobiernos.

Lo cierto es que la Casa Blanca está adoptando sus decisiones bajo la suposición de que sus mayores socios comerciales deben pagar el mega ajuste que requiere el maltrecho y muy mal administrado desempeño fiscal de su economía.

¿Cómo? Con aumentos de la recaudación fiscal surgidos de la aplicación de mayores aranceles de importación país por país sin otro fundamento racional que sus ganas de hacerlo o de castigar a sus socios alegando motivos que, en algunos casos, siquiera son comerciales.

En los últimos ochenta años, esos aumentos o rebajas de protección económica se negociaban con reglas específicas y por producto, no por simpatía o antipatía hacia cada gobierno o gobernante extranjero.

Salvo China, cuya “economía socialista de mercado” se asienta en el papel del Estado y en la multiplicidad de funciones que cumplen las empresas del Estado, la gran mayoría de los gobiernos involucrados en esta trama decidieron ignorar la arbitrariedad de la nueva política económica de Estados Unidos y hacen cola para respaldar los caprichos de Washington sin hacer preguntas ni pedir un lógico fundamento.

¿Con qué autoridad puede colectar Estados Unidos recursos fiscales de todo el planeta aumentando de manera unilateral los aranceles de importación, cuando su “bello presupuesto” incluye gastos que exigieron un aumento de la deuda pública de unos 4.500.000.000.000 dólares durante los próximos diez años?

Pero lo más grave es que el jefe de la Casa Blanca se propone gestionar con medidas que suelen crear fuertes presiones inflacionarias y graves recesiones, las deficiencias que caracterizan a sus políticas económicas. Matar comercio es algo que nunca termina bien.

La nueva versión de estos temas originará los peores defectos del desarrollismo, como la idea de fomentar una economía doméstica inepta para exportar, algo que menoscaba los desafíos que impone la necesidad de conquistar sin muletas terceros mercados, o de garantizar la disponibilidad de los insumos que se requieren para crear, liderar y sostener la incorporación de nuevas y complejas tecnologías.

Estados Unidos no llegará muy lejos si olvida como se sostiene la condición de proveedor atractivo y confiable que exige la actividad exportadora. Hace tiempo que su declinante industria demostró el punto.

Europa también se equivoca si imagina que su capitulación la eximirá de los riesgos y efectos originados por un escenario comercial que se sustenta en caprichos, altibajos, o frivolidades dignas de un vaudeville.

Las autoridades de Bruselas se alegraron al notar que la importación de automóviles y medicamentos a Estados Unidos les permitirá ingresar con un arancel del 15 por ciento, porque en los últimos meses Washington había fijado un nivel del 27,5 y luego del 30 por ciento.

¿No les dice nada el hecho de que el arancel original era de sólo 2,5 por ciento?

Los doctores Antonio Ortiz Mena y Diego Marroquín Bitar de la universidad de Georgetown estimaron que, como resultado de la sustitución de facto de las reglas y compromisos de la OMC, así como la supresión, también de facto, de las reglas del Sistema Armonizado, surgirán más de 2,6 millones de posiciones arancelarias específicas de importación.

Hay que ser muy estúpido para ignorar que semejante pesadilla burocrática hará volar por los aires el conocimiento de cada mercado y la suma de diferentes regímenes de importación.

Quienes dedicamos un amplio período de nuestras vidas a resolver en la trinchera esta clase de problemas, sólo podemos endosar el mensaje de John Clarke, un brillante colega de la Unión Europea, quien acaba de recordar que los acuerdos de comercio exterior solían concebirse para reducir, no aumentar el proteccionismo arancelario o reglamentario; para expandir, no matar comercio legítimo y para beneficiar, no maltratar a los consumidores.

Una reciente advertencia del grupo Walmart de Estados Unidos confirma que la receta Trump nos aleja drásticamente del buen camino y que, a esta altura, ese grupo empresario no puede hacer otra cosa que subir los precios para descargar sobre el consumidor los nuevos aranceles surgidos de esta mal llamada política comercial. Cualquier analista sabe que el costo final de los aranceles de importación siempre lo paga el consumidor.

El hecho de que las autoridades de Bruselas vieran con alegría que Estados Unidos deslice la posibilidad de ser ilegal y cortésmente embaucados “sólo” por un “moderado correctivo arancelario” del 15 en lugar del 30 por ciento es, cuando menos, un problema de diván.

Pero el nivel arancelario global contempla excepciones, ya que la importación de acero, aluminio y ciertos productos de cobre pagarán en los Estados Unidos un arancel del 50 por ciento.

En 2024 las cifras del Viejo Continente indicaban que el intercambio bilateral de bienes con Estados Unidos originó a su contraparte un déficit anual de unos 198.000 millones de euros, pero a la vez Estados Unidos tuvo un superávit de 148.000 en el intercambio de servicios, como resultado de un flujo global de unos 1.700.000 millones de euros.

Ya que estamos, cabría preguntarle a la doctora Úrsula von der Leyen, la titular de la Comisión Europea, cuánto vale hoy la constante defensa del multilateralismo que ejerce su región, tras capitular ante un gobierno que decidió ignorar todas las reglas y obligaciones que contrajo en el marco del Sistema Multilateral de Comercio.

Al respecto, el borrador informal que hizo circular Lange por los medios oficiales al conocer estos anuncios, dice lo siguiente:

Los defensores del acuerdo adoptado el domingo 27 de julio de 2025 van a decir que se logró evitar lo peor; que ese consenso crea estabilidad para conducir la mayor relación comercial del mundo; que lo hecho asegura la competitividad de la Unión Europea vis a vis otros socios y genera una cooperación entre la UE y Estados Unidos algo que supera el ámbito de lo comercial. Deseo fervientemente que tengan razón. Por mi parte, veo una asimetría grabada en la piedra.

¿Cuál es el precio que estamos pagando por este acuerdo? Muchos interrogantes subsisten acerca del mismo y haré lo necesario para lograr que, cualquiera sea lo que uno piense acerca de su contenido, el Parlamento obtenga las respuestas a todas las preguntas pendientes.

En adición a lo dicho, el paquete Unión Europea-Estados Unidos podría incluir fuertes compras del Viejo Continente de energía y material bélico estadounidense.

Bajo tal perspectiva, la UE compraría productos energéticos por 750.000 millones de euros durante el próximo trienio. A ello se agregaría una ignota cifra de material bélico.

Un ángulo constructivo, y al que la Argentina debería incorporarse si nos dejan, es el proyecto de liberalizar algunos sectores del comercio agrícola y otros sectores sensibles, con acuerdos específicos de eliminación total de aranceles.

Algunos productos contemplados en esa modalidad son, por ahora, la compraventa de aviones y sus partes, ciertos productos químicos, equipamiento para producir semiconductores, remedios genéricos, recursos naturales y materias primas.

El ojo entrenado no puede pasar por alto el hecho de que el acuerdo entre la UE y los Estados Unidos haya omitido el sustancial comercio de servicios y la eliminación de subsidios tanto industriales como agrícolas.

Espero que el lector me perdone la extensión de este ladrillo periodístico, pero el texto es una mera síntesis que cubre menos del 2 por ciento del debate que generaron los replanteos del presidente de los Estados Unidos.

Jorge Riaboi es diplomático (r) y periodista.

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T-MEC, la excepción en la estrategia arancelaria de Trump

Actualizado: 11 ago 2025

4 de agosto de 2025
Entrevistadora: Mariana Becerra
Fuente: Mundo Ejecutivo

El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) permanece como el único acuerdo comercial que conserva acceso pleno al mercado estadounidense sin aranceles generales, siempre que los productos cumplan con sus reglas de origen. Esta excepción cobra relevancia en un contexto en el que el presidente Donald Trump anunció un endurecimiento de su política comercial hacia otros socios estratégicos.

Estados Unidos mantiene actualmente 14 tratados de libre comercio con 20 países: Australia, Bahréin, Brunei, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Israel, Jordania, Corea del Sur, México, Marruecos, Nicaragua, Omán, Panamá, Perú, República Dominicana y Singapur.

Nuevas tarifas generales entran en vigor

A partir del 1 de agosto, todos estos países enfrentan un arancel mínimo del 10% al ingresar productos al mercado estadounidense, según lo anunciado por Trump. No obstante, algunos socios verán incrementos mayores: Brunei enfrentará un arancel del 25%, Nicaragua del 17%, mientras que Corea del Sur y Costa Rica deberán pagar un 15%.

En contraste, México y Canadá conservarán un tratamiento preferencial bajo el T-MEC, aunque con condiciones estrictas. Si un producto mexicano o canadiense no cumple con las reglas del tratado, se aplicará una tarifa del 25% y 35%, respectivamente.

México, aliado económico estratégico

Trump otorgó a México una prórroga de 90 días antes de imponer un arancel del 30% a las importaciones que no cumplan con el T-MEC. De acuerdo con Antonio Ortiz Mena, director general de AOM Advisors, esta decisión refleja el grado de interdependencia económica entre ambas naciones.

Ortiz Mena subrayó que México es el principal socio comercial de Estados Unidos. Además, ambos países forman parte de cadenas de producción integradas, particularmente en el sector automotriz.

“Imponer barreras a México implica, en muchos casos, imponerlas a la propia industria estadounidense”, señaló en entrevista para CNN.

La seguridad también juega un papel en el T-MEC

La relación bilateral no se limita al comercio. Temas como la migración indocumentada, el crimen organizado y el tráfico de fentanilo son factores en la relación entre ambos gobiernos. Ortiz Mena advirtió que, aunque algunos sectores estadounidenses consideran los aranceles como una herramienta de presión, la realidad es que Estados Unidos también necesita la colaboración de México para su propia seguridad y estabilidad.

Reacciones desde Canadá y México

El primer ministro canadiense, Mark Carney, manifestó su inconformidad ante el anuncio de Washington. Afirmó que Canadá se mantiene como uno de los principales clientes comerciales de Estados Unidos y reafirmó su compromiso con el T-MEC como la única herramienta vigente que otorga cierto grado de estabilidad ante la nueva política comercial estadounidense.

Por su parte, el secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, explicó que el debate ya no gira en torno a la permanencia del libre comercio entre ambos países. Al contrario, se trata cómo resolver los temas técnicos pendientes, como las barreras no arancelarias.

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México Y EE.UU. acuerdan un nuevo plazo de 90 días

Actualizado: 6 ago 2025

31 de julio de 2025
Entrevistadora: Gabriela Frías
Fuente: CNN en Español

¿Por qué Trump accedió a dar prórroga de 90 días para imponer aranceles a México?

Porque México y EE.UU. son, primero, verdaderamente interdependientes. México es el primer socio comercial de EE.UU. y gran parte de las exportaciones estadounidenses dependen del mercado mexicano. Segundo, México y EE.UU. producen de manera conjunta bienes manufacturados, específicamente autos y autopartes. Es decir, los aranceles terminan afectando a las empresas estadounidenses que producen en México. Tercero, EE.UU. necesita que México coopere en otros temas no comerciales (migración, crimen organizado y narcotráfico) para garantizar su propia seguridad y prosperidad. México necesita a EE.UU. y EE.UU. necesita a México.

https://www.youtube.com/watch?v=80HBeq6cRoc

Panorama Mundial Con Gabriela Frías: México Y EE.UU. Acuerdan Un Nuevo Plazo De 90 Días – 7/31/25

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What does a terminated tomato treaty mean for U.S.- Mexico trade?

Actualizado: 9 sept 2025

July 24, 2025
Interviewer: Margaret Spiegelman
Source: Inside Trade

Washington’s recent decision to withdraw from a decades-old agreement suspending antidumping duties on tomato imports from Mexico has significant implications for both countries, according to analysts who say the move adds a new layer of complexity to broader trade talks ahead of a critical juncture next month.

A cargo truck is filled to the brim with Roma tomatoes from Mexico. Don Bartletti / Los Angeles Times

The withdrawal, announced last week by the Commerce Department’s International Trade Administration, ends an arrangement that first entered into force in 1996 and had been renegotiated on several occasions, most recently in 2019…

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3 efectos que pueden tener los aranceles que Trump impuso a los tomates mexicanos

Actualizado: 9 sept 2025

15 de julio de 2025
Entrevistador: Daniel Pardo
Fuente: BBC News Mundo

Ahora le tocó al tomate.

Este lunes el Departamento de Comercio de Estados Unidos anunció que el tomate importado desde México tendrá un arancel del 17.09%.

El argumento de las autoridades de Washington es que los productores mexicanos ofrecen el producto a un precio inferior que de los productores estadounidenses, y eso afecta al mercado local.

Desde 1996 el tomate ha sido un renglón aparte en las negociaciones permanentes entre ambos países en materia comercial. La queja de los productores estadounidenses, según la cual los mexicanos incurren en dumping, viene de entonces.

Sin embargo, Washington durante años priorizó el libre comercio con su vecino del sur y firmó acuerdos de suspensión a los aranceles para el tomate.

El último, firmado en 2019, se acaba de tumbar, y esto es una prueba más de que, con Donald Trump en la presidencia, muchas de las políticas comerciales que generaban consenso bipartidista están en ahora en entredicho.

Hasta que Trump, no obstante, cambie de opinión. Porque el arancel al tomate se inserta en el amplio portafolio de temas por negociar con la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum.

«No estamos de acuerdo», dijo Sheinbaum el martes. «El tomate mexicano va a seguir exportándose, aun con el arancel, porque no tiene sustituto».

La mandataria anunció planes de apoyo a los productores mexicanos y se adhirió al comunicado de la Secretaría de Economía, publicado el lunes, en el que se calificó el nuevo arancel de «injusto».

En el documento, la cartera dirigida por Marcel Ebrard detallaba que los productores de tomates mexicanos llevan tres meses negociando con sus contrapartes del norte, pero que «a pesar de que las propuestas eran muy positivas para EE.UU, no fueron aceptadas por razones políticas».

La guerra del tomate, que históricamente se ha librado en el terreno comercial, con Trump se da también en el político.

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1. Efectos económicos

Como advirtió Sheinbaum, lo más probable es que, de mantenerse el arancel, el efecto más inmediato sea sobre los consumidores de tomate en Estados Unidos.

Dos de cada tres tomates que se consumen en el país vienen de México, según cifras oficiales.

Gracias a los acuerdos de suspensión de aranceles, y al tratado de libre comercio vigente entre los dos países, las exportaciones de tomate al norte se duplicaron en la última década.

Hoy representan un intercambio equivalente a casi US$3.000 millones.

Justo el martes, el Departamento de Trabajo informó que la inflación en Estados Unidos subió un 0,3% en junio con respecto a mayo, un aumento mayor al de meses anteriores que se atribuye a los aranceles de Trump a los bienes de consumo importados.

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Antonio Ortiz-Mena, experto mexicano en geopolítica y profesor de comercio internacional en la Universidad de Georgetown en Washington, dice que estos aranceles al tomate son parte de una vieja historia, pero con un gobierno distinto a los anteriores.

«Tenemos a un gobierno mucho más proteccionista y a un lobby de tomateros empoderado», señala.

La contraparte de los productores mexicanos es la industria del tomate de Florida, que produce tres veces menos.

«No hay manera alguna de que Florida pueda abastecer al mercado local en cuanto a calidad, cantidad y precio; imposible», sostiene Ortiz-Mena.

Además, dice, «hay empresas de EE.UU. que tienen inversiones en tomate en México, no solo por los bajos costos laborales sino, sobre todo, por las condiciones climáticas y por economía de escala. Entonces ellos también se ven afectados».

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Efectos políticos

La medida también puede tener efectos políticos.

Parte del éxito de Trump en las presidenciales de 2024 tuvo que ver con el hartazgo de los consumidores por la inflación tras la pandemia.

Sheinbaum espera que este arancel sea parte de la mesa de negociación permanente que su gobierno entabla con Washington, en la que temas como la migración, la lucha contra el tráfico de fentanilo y la persecución a los carteles del narco se tratan a la par que lo comercial.

El fin de semana, Trump anunció que el 1 de agosto impondrá un arancel del 30% a las importaciones mexicanas. En una carta a Sheinbaum, reconoció que el país ha sido útil para frenar el flujo de fentanilo y de migrantes, pero dijo que no ha sido «suficiente para evitar que Norteamérica se convierta en un parque de juegos del narcotráfico».

Sheinbaum, con una estrategia de «cabeza fría» y «respeto de la soberanía», ha cedido a las presiones de Trump: mandó solados a la frontera, modificó su política antidrogas y envió a narcos solicitados por la Justicia estadounidense.

Pero Trump insiste en que no es suficiente, enviando un mensaje al mundo de que cooperar con él de manera «tranquila» como ha propuesto Sheinbaum no es garantía de nada.

«El gobierno mexicano ha sido sumamente cauto y prudente, pero si solo enfrenta barreras y barreras, va a haber un momento en que, por cálculo de política interna, tenga que frenar las exportaciones agropecuarias a EE.UU.», dice Ortiz-Mena.

México es el primer socio comercial de Estados Unidos y las grandes industrias estadounidenses del maíz, la soja y el trigo dependen de las ventas al sur de la frontera.

Es difícil pensar dónde podrían colocar esos productos si no es en México.

Efectos sociales

Además de lo anterior, el arancel al tomate puede tener efectos sociales.

La industria productora emplea a al menos 500.000 personas. Sus trabajos, si el arancel en efecto se cumple, estarán en riesgo.

«Causa mucha incertidumbre entre todos los productores», le dijo Faustino Delgado, un líder del gremio, a Radio Fórmula.

«Se va a abaratar el tomate mexicano, pero la pregunta es las empresas es cómo le van a hacer para salir de este problema, van a tener que reducir empleos, van a tener que replantear cuántas hectáreas van a sembrar», añadió.

La mayor parte de la industria, además, está en Sinaloa. Allí se produce la llamada «perla roja sinaloense». Tierra agroexportadora y tierra, también, de uno de los carteles de narcotráfico más importantes del mundo.

Durante el último año una guerra entre las facciones del cartel de Sinaloa puso en vilo al estado y ha impuesto una suerte de toque de queda en su capital, Culiacán. Las carreteras por donde sale el tomate, además, son escenario central de la batalla.

«Un arancel como este exacerba las razones para que los trabajadores mexicanos o quieran migrar a EEUU en busca de oportunidades o vayan a engrosar las filas del crimen organizado», sostiene Ortiz-Mena.

Las consecuencias de un arancel al tomate van mucho más allá que el aspecto comercial.

Consulta la nota aquí: BBC News Mundo

Trump impone más aranceles

14 de julio de 2025
Entrevistador: Luis Cárdenas
Fuente: El Heraldo de México

En términos comparativos, México se encuentra en una mejor posición que otros países gracias a disposiciones del T-MEC.

Sin embargo, Donald Trump persiste en violar acuerdos de la Organización Mundial del Comercio (OMC) respecto a productos, en el caso de México, que no entran bajo la regulación del tratado comercial, así como con el acero, el aluminio y posiblemente el cobre.

No es correcto medir los beneficios del comercio con base en un saldo negativo de la balanza comercial.

Un país con déficit comercial es aquel que tiene capacidad de gastar mucho dado que, por ejemplo, cuenta con los recursos necesarios gracias a las inversiones que recibe.

Argumentos en contra de los aranceles

  1. México y EE.UU. mantienen un comercio intraindustrial, lo que significa que por cada dólar que México le vende a EE.UU., ese dólar tiene cuarenta centavos de contenido estadounidense. Es decir, las exportaciones mexicanas contienen valor agregado de ese país.
  2. Los aranceles reducen el Producto Interno Bruto (PIB) y el empleo en México, lo cual puede reducir la demanda de exportaciones de EE.UU. en nuestro país.

Es inviable que la producción total, por ejemplo, de un bien final en la industria automotriz se haga en EE.UU., pues es costoso relocalizar las plantas de producción.

Si la producción total se realizara en EE.UU., los autos estadounidenses serían más caros, Washington tendría que impedir la llegada de autos extranjeros a su mercado y, por lo tanto, enfrentaría aranceles que le impediría exportar a otros mercados importantes del mundo.

https://www.youtube.com/watch?v=n5OqBJq73L8

Contra Cara con Luis Cárdenas | Trump impone más aranceles

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“Trump cree que los aranceles lo ayudan a verse fuerte”

Actualizado: 4 ago 2025

13 de julio de 2025
Entrevistadora: Ángela Gómez
Fuente: France 24 en Español

¿Por qué fracasaron las negociaciones con los socios comerciales de EE.UU?

  1. No había muchas barreras arancelarias que quitar a las exportaciones estadounidenses.
  2. Los objetivos de EE.UU. no fueron lo suficientemente claros para concretar un acuerdo entre las partes.

¿Por qué EE.UU apuesta por esta política arancelaria a pesar de ser perjudicial para su propia economía?

  1. El presidente Trump cree que los aranceles lo ayudan a «verse fuerte» en las negociaciones comerciales y en otros temas, tales como migración, tráfico de fentanilo y, en el caso de Brasil, en el caso del juicio al expresidente Jair Bolsonaro.
  2. Trump espera lograr acuerdos que contribuyan a mejorar el saldo de la balanza comercial de su país.

Antonio Ortiz-Mena sostiene que los beneficios del comercio exterior no se pueden entender en función de déficits o superávits comerciales. Los aranceles no ayudan a resolver los desequilibrios de la balanza comercial.

¿Qué se puede esperar en el mediano plazo?

La política arancelaria de EE.UU., sostiene Ortiz-Mena, es errática y errónea, puesto que viola compromisos globales, con la Organización Mundial de Comercio (OMC), y acuerdos de libre comercio regionales.

El T-MEC ha ayudado a México y a Canadá a estar mejor posicionados en comparación con otros países de la región.

https://www.youtube.com/watch?v=peA3MK-KWdI

Antonio Ortiz-Mena: «Trump cree que los aranceles lo ayudan a verse fuerte» • FRANCE 24 Español

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Balance de la política arancelaria de EE.UU.

Actualizado: 4 ago 2025

10 de julio de 2025
Entrevistador: Guillermo Ortega
Fuente: Informativo NTR

EE.UU. seguirá imponiendo aranceles a los países latinoamericanos durante la administración Trump.

En el largo plazo, las tarifas elevarán los precios de los productos importados, tales como el cobre, lo cuál perjudica a los consumidores estadounidenses. La incertidumbre de la política comercial de Trump afecta a México y Canadá, pero, sobre todo, desincentiva la llegada de inversión a EE.UU. Los aranceles buscan proteger la industria interna para sustituir importaciones, lo cual es insostenible.

Es imposible que todos los insumos necesarios para la producción de bienes finales, tales como automóviles, se produzcan en EE.UU. Esto hace que la competitividad de la industria automotriz estadounidense disminuya frente a la de otros países.

México se encuentra en una situación menos desfavorable gracias al T-MEC.

Las exportaciones mexicanas no contempladas en el tratado enfrentan un arancel del 25% para ingresar al mercado estadounidense. Existe una interacción casi cotidiana entre gobiernos e iniciativa privada de México, EE.UU. y Canadá.

https://www.youtube.com/watch?v=bqb78HaULLE&t=6241s

Informativo NTR con Guillermo Ortega – 10 julio 2025

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5 años del TMEC: 3 claves para entender el mega tratado de libre comercio entre México, Canadá y EE.UU. al que Trump culpa del declive industrial en su país

Actualizado: 22 jul 2025

1º de julio de 2025
Entrevistador: Daniel Pardo
Fuente: BBC News Mundo

Peña Nieto, Trump y Trudeau en la firma en 2018 de la renovación del TLC.

Es el tratado de libre comercio más grande del mundo. Fue pionero en un esquema que cambió la economía global. Tuvo efectos políticos, culturales, sociales.

El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC, y USMCA por sus siglas en inglés) es probablemente uno de los desarrollos económicos más importantes de la historia reciente de la economía mundial.

Su primera versión, conocida como TLCAN (y NAFTA en inglés), entró en vigor en 1994. Una iniciativa de la década de los años 80 que se negoció durante años y que respondía a las necesidades de cada país en su momento y a un contexto internacional favorable.

Este martes 1 de julio se cumplen 5 años de la entrada en vigor de la última renovación del tratado. Y es un momento crítico, quizá existencial, para el mismo, porque el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dice que el TMEC «fue un desastre» para su país.

«Vamos a necesitar el apoyo del Congreso para acabar con ese acuerdo, que es el peor de nuestra historia», añade el mandatario, que lo responsabiliza del cierre de hasta 90.000 plantas en su país.

Y aunque fue él quien en su primer periodo firmó su renovación, Trump parece decidido al menos a renegociar con mano dura las pautas del acuerdo, que está programado para revisión en 2026, aunque todo indica que se adelantará.

«En términos de creación de empleo, promoción de inversiones y crecimiento económico, el TMEC fue muy exitoso, pero las partes fallaron en crear políticas públicas complementarias que amortiguaran sus efectos y eso hizo que se convirtiera en un pararrayos de todos los problemas, sobre todo en EE.UU.», dice Antonio Ortiz-Mena.

En medio de la guerra arancelaria promovida por Trump, de la que México y Canadá han sido de los menos afectados gracias al acuerdo, el TMEC vuelve a ser protagonista de una historia con implicaciones globales.

Estas son tres claves para entenderlo.

Carlos Salinas de Gortari, George HW. Bush y Brian Mulroney en 1992, en una de las primeras firmas del tratado.

1. ¿Cuáles fueron sus efectos?

Los tratados de libre comercio son un mecanismo para dar acceso preferencial a los mercados entre las partes eliminando aranceles y barreras no arancelarias que impiden el libre comercio de productos.

Con eso, en teoría, se aumenta la diversidad de bienes de consumo disponibles en los mercados involucrados, se contienen los precios, se amplían las fuentes de trabajo para todos y se consolida un bloque comercial de peso para competir con el resto del mundo.

El TMEC logró mucho de eso desde un principio: el comercio entre los países se sextuplicó y se crearon 12 millones de empleos en México, 14 millones en EE.UU. y 17 millones en Canadá, según cifras oficiales.

Pero desde los primeros años el tratado fue visto con escepticismo por muchos porque, entre otras cosas, amenazaba las industrias locales, generaba condiciones para la explotación laboral, tenía un impacto en el medio ambiente y promovía la desigualdad.

Y algo de todo eso ocurrió.

«Se requerían políticas complementarias», dice Ortiz.

«En México faltaron reglas sobre política energética, regulación, política social y eso generó mucha incertidumbre; y en EE.UU. se dejó demasiado al mercado y faltó colaboración del Estado para temas de infraestructura, apoyo social y laboral».

El norte de México cambió estructuralmente tras la firma del tratado, gracias a las maquilas y la industria automotriz.

2. ¿Por qué Trump lo detesta?

Cuando se firmó la renovación en 2018, el 70% de los estadounidenses y el 80% de los mexicanos apoyaban el tratado, según encuestas. Pero esa cifra ha ido bajando en territorio estadounidense.

«En EE.UU. el tratado coincide con el auge de la automatización y la entrada de China a la economía mundial, cosas que sí generaron una recolocación laboral, no reduciendo la manufactura, sino el empleo en la manufactura, y eso hizo que la clase media sintiera que sus perspectivas no eran atractivas».

«Muchos cayeron en una suerte de pobreza, la pandemia empeoró la situación, y para los políticos —tanto republicanos como demócratas— un blanco fácil para explicar ese proceso fue el TMEC», señala Ortiz.

Uno de esos políticos es Trump, un enemigo no solo del TMEC, sino del libre comercio; precursor del proteccionismo y partidario de los aranceles desde los años 80.

Aunque por décadas el tratado tuvo apoyo bipartidista mayoritario, en los últimos años se convirtió en un factor de tensión y una explicación, para muchos arbitraria, del aumento de la desigualdad, el debilitamiento de los sindicatos y la crisis industrial estadounidense.

En esa pelea retórica Trump tuvo el mensaje más eficiente.

No hay consenso sobre si la crisis industrial en EEUU se debe el TMEC, pero la crisis existe y el TMEC ha sido una buen chivo expiatorio.

3. ¿Cómo benefició a México (y a otros dos socios)?

El modelo proteccionista de la economía mexicana entró en crisis en 1982, cuando el impago de la deuda coincidió con la caída del precio del petróleo, la mayor fuente de ingresos del país. La inflación se disparó, el peso se devaluó.

Pero los intentos de abrir la economía, entrar a los sistemas de libre mercado mundiales y flexibilizar los controles probaron ser infructuosos porque el mercado más grande del mundo, EE.UU., seguía siendo inaccesible.

Al tiempo, para EE.UU. y Canadá, que ya tenían un tratado vigente, México resultó un mercado atractivo para las exportaciones y un espacio de inversión menos costoso que podría mejorar la competitividad de sus empresas.

Hace 30 años las críticas al tratado venían desde la izquierda en favor de los trabajadores. Hoy esa protesta está en la derecha nacionalista.

El 1 de enero de 1994 el tratado entró en vigor y con eso México, en estos 30 años, triplicó sus exportaciones agrarias, se crearon millones de empleos en la industria automotriz y se redujo la inflación.

El norte mexicano se transformó: se abrieron fábricas, llegaron miles de migrantes en busca de trabajo, la estructura económica cambió y sus ciudades se desarrollaron.

Eso le permitió al gobierno central reducir la deuda, fortalecer su regulación fiscal, estabilizar la inflación y aumentar las reservas extranjeras.

Pero eso no impidió —a pesar de que la causalidad en esto es sujeto de innumerables debates— que aumentara la desigualdad. Y el crecimiento bruto de la economía nunca se disparó.

Los resultados para EE.UU. también son sujeto de mucha polémica, sobre todo en lo que se refiere a la generación empleo, el estancamiento de los salarios y la crisis de las industrias en el norte del país.

Pero los economistas coinciden en que el tratado, al permitir fluidas cadenas de suministro, redujo los costos de los productos, aumentó la productividad y mejoró la competitividad de EE.UU. —y el bloque norteamericano— frente a una creciente China.

Canadá también volcó su economía al intercambio con sus socios, con lo que el empleo en la manufactura se mantuvo estable por décadas. Sin embargo, la brecha productiva con EE.UU. se mantuvo, la economía no se diversificó ni creció mucho y la dependencia de EE.UU. se profundizó.

La pregunta ahora, con la emergencia del proteccionismo trumpista, es si el bloque norteamericano se fortalecerá: de no hacerlo, puede haber una crisis profunda; y de hacerlo, hay dos opciones: Norteamérica puede terminar fortaleciéndose ante el mundo, o puede aislarse y debilitarse ante el auge de China.

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Cómo los aranceles de EE.UU. reconfiguran el comercio latinoamericano

Actualizado: 4 ago 2025

26 de junio de 2025
Entrevistadores: Claudia Méndez, Juan Luis Font y Pedro Trujillo
Fuente: ConCriterio

Las fricciones comerciales entre EE.UU. y América Latina son particulares:

  1. EE.UU. emprende acciones unilaterales.
  2. Tales acciones violan sus acuerdos globales (con la OMC) y regionales (TLC con países latinoamericanos).

Medidas que debe emprender Latinoamérica para atemperar la política arbitraria de EE.UU.

  1. Garantizar el acceso de las exportaciones estadounidenses a sus mercados internos.
  2. Cooperar en temas migratorios y de tráfico de drogas.
  3. Negociar con base en la oferta de minerales valiosos de Suramérica.

Nuevo modelo económico global: “integración con protección”.

La administración Trump negocia para tener acceso a más mercados, pero mantiene aranceles a las importaciones (protección a industrias domésticas). Los aranceles se justifican como fuente de ingresos dada la baja en los impuestos al interior de EE.UU.

Los aranceles son insostenibles a largo plazo:

  1. Los márgenes de los productores estadounidenses se reducen.
  2. Se incentiva la triangulación.

La política impredecible de Washington orilla a los gobiernos latinoamericanos a diversificar sus relaciones comerciales con otros países.

Recomendaciones hacia las industrias exportadoras de América Latina:

  1. Fortalecer alianzas con compradores y distribuidores estadounidenses.
  2. Continuar con inversiones modestas en EE.UU. para reducir la incertidumbre.

https://www.youtube.com/watch?v=jZQB2iB2zbo

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