Categoría: Entrevista en medios Entrevistadora: Gabriela Frías Fuente: CNN en Español
1–2 minutos
Resumen
Antonio Ortiz-Mena sostiene el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) cuenta con los mecanismos institucionales necesarios para redimir el conflicto comercial entre Washington y Ottawa. Sin embargo, la confrontación emprendida por Donald J. Trump ha generado una respuesta negativa por parte de del gobierno de Mark Carney. Las tensiones entre ambos países continuarán. Es incierto si México obtendrá beneficios derivados de su estrategia de moderación frente a la Casa Blanca, la cual contrasta altamente con la posición adoptada por el gobierno canadiense.
4 de agosto de 2025 Entrevistadora: Mariana Becerra Fuente: Mundo Ejecutivo
El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) permanece como el único acuerdo comercial que conserva acceso pleno al mercado estadounidense sin aranceles generales, siempre que los productos cumplan con sus reglas de origen. Esta excepción cobra relevancia en un contexto en el que el presidente Donald Trump anunció un endurecimiento de su política comercial hacia otros socios estratégicos.
Estados Unidos mantiene actualmente 14 tratados de libre comercio con 20 países: Australia, Bahréin, Brunei, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Israel, Jordania, Corea del Sur, México, Marruecos, Nicaragua, Omán, Panamá, Perú, República Dominicana y Singapur.
Nuevas tarifas generales entran en vigor
A partir del 1 de agosto, todos estos países enfrentan un arancel mínimo del 10% al ingresar productos al mercado estadounidense, según lo anunciado por Trump. No obstante, algunos socios verán incrementos mayores: Brunei enfrentará un arancel del 25%, Nicaragua del 17%, mientras que Corea del Sur y Costa Rica deberán pagar un 15%.
En contraste, México y Canadá conservarán un tratamiento preferencial bajo el T-MEC, aunque con condiciones estrictas. Si un producto mexicano o canadiense no cumple con las reglas del tratado, se aplicará una tarifa del 25% y 35%, respectivamente.
México, aliado económico estratégico
Trump otorgó a México una prórroga de 90 días antes de imponer un arancel del 30% a las importaciones que no cumplan con el T-MEC. De acuerdo con Antonio Ortiz Mena, director general de AOM Advisors, esta decisión refleja el grado de interdependencia económica entre ambas naciones.
Ortiz Mena subrayó que México es el principal socio comercial de Estados Unidos. Además, ambos países forman parte de cadenas de producción integradas, particularmente en el sector automotriz.
“Imponer barreras a México implica, en muchos casos, imponerlas a la propia industria estadounidense”, señaló en entrevista para CNN.
La seguridad también juega un papel en el T-MEC
La relación bilateral no se limita al comercio. Temas como la migración indocumentada, el crimen organizado y el tráfico de fentanilo son factores en la relación entre ambos gobiernos. Ortiz Mena advirtió que, aunque algunos sectores estadounidenses consideran los aranceles como una herramienta de presión, la realidad es que Estados Unidos también necesita la colaboración de México para su propia seguridad y estabilidad.
Reacciones desde Canadá y México
El primer ministro canadiense, Mark Carney, manifestó su inconformidad ante el anuncio de Washington. Afirmó que Canadá se mantiene como uno de los principales clientes comerciales de Estados Unidos y reafirmó su compromiso con el T-MEC como la única herramienta vigente que otorga cierto grado de estabilidad ante la nueva política comercial estadounidense.
Por su parte, el secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, explicó que el debate ya no gira en torno a la permanencia del libre comercio entre ambos países. Al contrario, se trata cómo resolver los temas técnicos pendientes, como las barreras no arancelarias.
4 de agosto de 2025 Por: Editor Rumbo Fuente: Rumbo MX
En un nuevo giro en la política comercial estadounidense, el presidente Donald Trump ha reafirmado que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) se mantendrá como el único acuerdo con apertura total para el comercio, entre los 14 tratados de libre comercio que actualmente tiene en vigor Estados Unidos con 20 países.
De acuerdo con la última orden ejecutiva firmada por Trump, todos los productos mexicanos y canadienses que cumplan con las reglas de origen del T-MEC continúan exentos del pago de aranceles. Sin embargo, aquellos productos que no se apeguen a estas reglas enfrentarán aranceles del 25% en el caso de México y del 35% para Canadá, salvo excepciones específicas.
Nuevos aranceles generales para socios comerciales
El endurecimiento de la política arancelaria estadounidense se extiende también a otros socios comerciales. Con las tarifas anunciadas la semana pasada —que entrarían en vigor el 1 de agosto pero fueron suspendidas por siete días— se fijó un arancel mínimo general del 10% a las importaciones procedentes de los 18 países con los que EE. UU. tiene tratados vigentes fuera del T-MEC.
Entre los ajustes más relevantes se encuentran:
Costa Rica: 15%.
Corea del Sur: 15%.
Nicaragua: 17%.
Brunei: 25%.
Esto representa una significativa modificación frente al sistema anterior, donde múltiples naciones gozaban de trato preferencial para acceder al mercado estadounidense sin restricciones arancelarias o con impuestos bajos.
México y EE. UU., una relación de interdependencia
Antonio Ortiz Mena, director general de AOM Advisors, afirmó que Estados Unidos decidió otorgar una prórroga de 90 días a México antes de imponer un nuevo arancel del 30% sobre productos no conformes al T-MEC debido a la alta interdependencia económica entre ambos países.
“No sólo México depende de Estados Unidos para sus exportaciones. También Estados Unidos necesita del mercado mexicano para colocar sus productos, especialmente los agropecuarios como granos, carne de res, cerdo y pollo, que difícilmente podría redirigir a otros destinos con la misma facilidad”, explicó Ortiz Mena en entrevista para CNN.
El T-MEC, clave en el nuevo escenario comercial
El T-MEC, vigente desde 2020, se convierte así en el último bastión de apertura comercial plena entre Estados Unidos y sus socios. Con la aplicación de nuevas medidas proteccionistas por parte del gobierno de Trump, el tratado cobra aún más relevancia para las economías de México y Canadá, al proteger a sus sectores exportadores de aranceles adicionales.
Esta situación también obliga a las empresas exportadoras a revisar cuidadosamente el cumplimiento de las reglas de origen del T-MEC, ya que de no hacerlo podrían enfrentar impactos directos en sus costos y competitividad.
«Estamos ante un nuevo desorden mundial en el comercio», afirma experto
Antonio Ortiz Mena, presidente del Comité Empresarial México-TMEC, advirtió que «estamos ante un cambio de época marcado por la incertidumbre como nueva norma», y que, en ese marco, el presidente Donald Trump utiliza la incertidumbre como estrategia de negociación. Además, aseguró que México ganó un tiempo valioso con la prórroga de 90 días con respecto al aumento de aranceles.
«Estamos ante un nuevo desorden mundial en el comercio», afirma experto
Aunque Estados Unidos ha impuesto mayores aranceles a Canadá, excluirlo del T-MEC no es viable, advierte Antonio Ortiz Mena, profesor de Comercio Internacional en la Universidad de Georgetown, quien además subraya que la industria automotriz y el sector agropecuario dependen de una producción integrada entre los tres países. A diferencia de Japón o Alemania, asegura, en América del Norte el comercio y la manufactura están interconectados.
31 de julio de 2025 Entrevistadora: Gabriela Frías Fuente: CNN en Español
¿Por qué Trump accedió a dar prórroga de 90 días para imponer aranceles a México?
Porque México y EE.UU. son, primero, verdaderamente interdependientes. México es el primer socio comercial de EE.UU. y gran parte de las exportaciones estadounidenses dependen del mercado mexicano. Segundo, México y EE.UU. producen de manera conjunta bienes manufacturados, específicamente autos y autopartes. Es decir, los aranceles terminan afectando a las empresas estadounidenses que producen en México. Tercero, EE.UU. necesita que México coopere en otros temas no comerciales (migración, crimen organizado y narcotráfico) para garantizar su propia seguridad y prosperidad. México necesita a EE.UU. y EE.UU. necesita a México.
29 de julio de 2025 Entrevistador: Alfredo González Fuente: El Heraldo de México
«Estamos viviendo momentos inéditos sobre la manera en que EE.UU. toma decisiones en materia comercial».
– Antonio Ortiz-Mena
A Fuego Lento: avanza la cuenta regresiva: ¿Trump impondrá aranceles del 30% al comercio mundial?
Consulta el episodio aquí: El Heraldo de México
La imposición de aranceles del 30% a los productos mexicanos no cubiertos por el T-MEC sería desafortunada, pero el daño podría ser mitigado si el T-MEC prevalece para el resto de las exportaciones mexicanas. El proceso de toma de decisiones en materia comercial de la Casa Blanca es cada vez más incierto, impredecible y centralizado.
La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, debe asegurar que no haya cambios en el status quo: debe garantizar la protección de las exportaciones cubiertas por el T-MEC y debe atender gradualmente los aranceles sectoriales.
La política arancelaria de Trump hacia México y Canadá responde a cuestiones de política y recaudación interna, así como a preocupaciones por corregir la balanza comercial de EE.UU.
No es viable que México acepte un acuerdo similar al que EE.UU. ha establecido con otras regiones, tales como la Unión Europea y Japón.
EE.UU. no tiene incentivos de imponer aranceles de manera generalizada a México, ya que sus empresas nacionales se verían afectadas dada la existencia de producción binacional en determinadas industrias.
July 24, 2025 Interviewer: Margaret Spiegelman Source: Inside Trade
Washington’s recent decision to withdraw from a decades-old agreement suspending antidumping duties on tomato imports from Mexico has significant implications for both countries, according to analysts who say the move adds a new layer of complexity to broader trade talks ahead of a critical juncture next month.
A cargo truck is filled to the brim with Roma tomatoes from Mexico. Don Bartletti / Los Angeles Times
The withdrawal, announced last week by the Commerce Department’s International Trade Administration, ends an arrangement that first entered into force in 1996 and had been renegotiated on several occasions, most recently in 2019…
15 de julio de 2025 Entrevistador: Daniel Pardo Fuente: BBC News Mundo
Ahora le tocó al tomate.
Este lunes el Departamento de Comercio de Estados Unidos anunció que el tomate importado desde México tendrá un arancel del 17.09%.
El argumento de las autoridades de Washington es que los productores mexicanos ofrecen el producto a un precio inferior que de los productores estadounidenses, y eso afecta al mercado local.
Desde 1996 el tomate ha sido un renglón aparte en las negociaciones permanentes entre ambos países en materia comercial. La queja de los productores estadounidenses, según la cual los mexicanos incurren en dumping, viene de entonces.
Sin embargo, Washington durante años priorizó el libre comercio con su vecino del sur y firmó acuerdos de suspensión a los aranceles para el tomate.
El último, firmado en 2019, se acaba de tumbar, y esto es una prueba más de que, con Donald Trump en la presidencia, muchas de las políticas comerciales que generaban consenso bipartidista están en ahora en entredicho.
Hasta que Trump, no obstante, cambie de opinión. Porque el arancel al tomate se inserta en el amplio portafolio de temas por negociar con la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum.
«No estamos de acuerdo», dijo Sheinbaum el martes. «El tomate mexicano va a seguir exportándose, aun con el arancel, porque no tiene sustituto».
La mandataria anunció planes de apoyo a los productores mexicanos y se adhirió al comunicado de la Secretaría de Economía, publicado el lunes, en el que se calificó el nuevo arancel de «injusto».
En el documento, la cartera dirigida por Marcel Ebrard detallaba que los productores de tomates mexicanos llevan tres meses negociando con sus contrapartes del norte, pero que «a pesar de que las propuestas eran muy positivas para EE.UU, no fueron aceptadas por razones políticas».
La guerra del tomate, que históricamente se ha librado en el terreno comercial, con Trump se da también en el político.
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1. Efectos económicos
Como advirtió Sheinbaum, lo más probable es que, de mantenerse el arancel, el efecto más inmediato sea sobre los consumidores de tomate en Estados Unidos.
Dos de cada tres tomates que se consumen en el país vienen de México, según cifras oficiales.
Gracias a los acuerdos de suspensión de aranceles, y al tratado de libre comercio vigente entre los dos países, las exportaciones de tomate al norte se duplicaron en la última década.
Hoy representan un intercambio equivalente a casi US$3.000 millones.
Justo el martes, el Departamento de Trabajo informó que la inflación en Estados Unidos subió un 0,3% en junio con respecto a mayo, un aumento mayor al de meses anteriores que se atribuye a los aranceles de Trump a los bienes de consumo importados.
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Antonio Ortiz-Mena, experto mexicano en geopolítica y profesor de comercio internacional en la Universidad de Georgetown en Washington, dice que estos aranceles al tomate son parte de una vieja historia, pero con un gobierno distinto a los anteriores.
«Tenemos a un gobierno mucho más proteccionista y a un lobby de tomateros empoderado», señala.
La contraparte de los productores mexicanos es la industria del tomate de Florida, que produce tres veces menos.
«No hay manera alguna de que Florida pueda abastecer al mercado local en cuanto a calidad, cantidad y precio; imposible», sostiene Ortiz-Mena.
Además, dice, «hay empresas de EE.UU. que tienen inversiones en tomate en México, no solo por los bajos costos laborales sino, sobre todo, por las condiciones climáticas y por economía de escala. Entonces ellos también se ven afectados».
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Efectos políticos
La medida también puede tener efectos políticos.
Parte del éxito de Trump en las presidenciales de 2024 tuvo que ver con el hartazgo de los consumidores por la inflación tras la pandemia.
Sheinbaum espera que este arancel sea parte de la mesa de negociación permanente que su gobierno entabla con Washington, en la que temas como la migración, la lucha contra el tráfico de fentanilo y la persecución a los carteles del narco se tratan a la par que lo comercial.
El fin de semana, Trump anunció que el 1 de agosto impondrá un arancel del 30% a las importaciones mexicanas. En una carta a Sheinbaum, reconoció que el país ha sido útil para frenar el flujo de fentanilo y de migrantes, pero dijo que no ha sido «suficiente para evitar que Norteamérica se convierta en un parque de juegos del narcotráfico».
Sheinbaum, con una estrategia de «cabeza fría» y «respeto de la soberanía», ha cedido a las presiones de Trump: mandó solados a la frontera, modificó su política antidrogas y envió a narcos solicitados por la Justicia estadounidense.
Pero Trump insiste en que no es suficiente, enviando un mensaje al mundo de que cooperar con él de manera «tranquila» como ha propuesto Sheinbaum no es garantía de nada.
«El gobierno mexicano ha sido sumamente cauto y prudente, pero si solo enfrenta barreras y barreras, va a haber un momento en que, por cálculo de política interna, tenga que frenar las exportaciones agropecuarias a EE.UU.», dice Ortiz-Mena.
México es el primer socio comercial de Estados Unidos y las grandes industrias estadounidenses del maíz, la soja y el trigo dependen de las ventas al sur de la frontera.
Es difícil pensar dónde podrían colocar esos productos si no es en México.
Efectos sociales
Además de lo anterior, el arancel al tomate puede tener efectos sociales.
La industria productora emplea a al menos 500.000 personas. Sus trabajos, si el arancel en efecto se cumple, estarán en riesgo.
«Causa mucha incertidumbre entre todos los productores», le dijo Faustino Delgado, un líder del gremio, a Radio Fórmula.
«Se va a abaratar el tomate mexicano, pero la pregunta es las empresas es cómo le van a hacer para salir de este problema, van a tener que reducir empleos, van a tener que replantear cuántas hectáreas van a sembrar», añadió.
La mayor parte de la industria, además, está en Sinaloa. Allí se produce la llamada «perla roja sinaloense». Tierra agroexportadora y tierra, también, de uno de los carteles de narcotráfico más importantes del mundo.
Durante el último año una guerra entre las facciones del cartel de Sinaloa puso en vilo al estado y ha impuesto una suerte de toque de queda en su capital, Culiacán. Las carreteras por donde sale el tomate, además, son escenario central de la batalla.
«Un arancel como este exacerba las razones para que los trabajadores mexicanos o quieran migrar a EEUU en busca de oportunidades o vayan a engrosar las filas del crimen organizado», sostiene Ortiz-Mena.
Las consecuencias de un arancel al tomate van mucho más allá que el aspecto comercial.
July 14, 2025 By: Antonio Ortiz-Mena Source: Americas Quarterly
In a letter to Sheinbaum, Trump wrote that the tariffs would take effect on August 1 and come in response to fentanyl trafficking.
Tractor trailers wait at the U.S.-Mexico border in Juárez, Mexico, in April. Justin Hamel/Bloomberg via Getty Images
TRUMP & LATIN AMERICA
On July 12, President Donald Trump announced 30% tariffs on imports from Mexico would take effect on August 1. In a letter to Mexican President Claudia Sheinbaum that Trump posted on social media, he wrote that the levies would be imposed because Mexico’s actions to stop cartel drug trafficking and secure the U.S.-Mexico border have been “not enough.”
In response, Sheinbaum said she believed Mexico would be able to negotiate “better conditions” and reach a deal before August 1.
Trump’s letter states that the new blanket 30% tariff would be separate from “all Sectoral Tariffs,” meaning that car and other imports with pre-existing tariffs might be exempt from the new measure. It also remains unclear at the time of publish whether the new tariffs would apply to goods covered by the USMCA trade agreement signed during Trump’s previous term as president. Trump additionally wrote that any retaliatory tariffs would trigger even higher levies from the U.S.
AQ asked analysts to share their reactions and perspectives.
President Trump’s proposal to raise tariffs on Mexican exports to 30% revives important questions about North America’s economic integration and the tools the U.S. uses to advance its goals.
While the motivations—combating fentanyl trafficking and addressing trade imbalances—reflect real concerns, this approach risks weakening regional prosperity and cooperation at a time when both are urgently needed.
Fentanyl poses a devastating threat to U.S. communities. The Trump administration is right to prioritize it. But public health and security experts agree: The crisis has roots on both sides of the border. Effective solutions must address both supply and demand —combining disruption of trafficking networks with expanded access to treatment and prevention.
Using trade as leverage could undermine the trust required to address this transnational challenge. A more strategic path would reinforce joint trade and security ties to build trust and deliver shared results.
If the 30% tariff follows the current 25% model—applying only to non-USMCA-compliant goods—its scope may be limited. But even targeted measures raise costs and introduce uncertainty, particularly in deeply integrated supply chains such as automotive manufacturing. If applied more broadly, the damage could be far greater.
U.S. farmers might also be at risk. Mexico is a key market for exports like corn, soybeans, and pork. Retaliation or diversification toward suppliers like Brazil or Argentina could lead to lasting losses for American producers.
Meanwhile, the push for “90 trade agreements in 90 days” sends mixed signals when paired with new tariff threats. Investment depends on predictability, and this approach could erode business confidence.
The USMCA provides mechanisms for consultation, cooperation, and enforceable dispute resolution. Using this framework for trade disagreements—while pursuing separate channels to address fentanyl—would bolster regional stability and long-term investment. In a time of global uncertainty, North America’s strength lies in unity. Sustainable solutions depend on partnerships.