14 de julio de 2025 Entrevistador: Luis Cárdenas Fuente: El Heraldo de México
En términos comparativos, México se encuentra en una mejor posición que otros países gracias a disposiciones del T-MEC.
Sin embargo, Donald Trump persiste en violar acuerdos de la Organización Mundial del Comercio (OMC) respecto a productos, en el caso de México, que no entran bajo la regulación del tratado comercial, así como con el acero, el aluminio y posiblemente el cobre.
No es correcto medir los beneficios del comercio con base en un saldo negativo de la balanza comercial.
Un país con déficit comercial es aquel que tiene capacidad de gastar mucho dado que, por ejemplo, cuenta con los recursos necesarios gracias a las inversiones que recibe.
Argumentos en contra de los aranceles
México y EE.UU. mantienen un comercio intraindustrial, lo que significa que por cada dólar que México le vende a EE.UU., ese dólar tiene cuarenta centavos de contenido estadounidense. Es decir, las exportaciones mexicanas contienen valor agregado de ese país.
Los aranceles reducen el Producto Interno Bruto (PIB) y el empleo en México, lo cual puede reducir la demanda de exportaciones de EE.UU. en nuestro país.
Es inviable que la producción total, por ejemplo, de un bien final en la industria automotriz se haga en EE.UU., pues es costoso relocalizar las plantas de producción.
Si la producción total se realizara en EE.UU., los autos estadounidenses serían más caros, Washington tendría que impedir la llegada de autos extranjeros a su mercado y, por lo tanto, enfrentaría aranceles que le impediría exportar a otros mercados importantes del mundo.
13 de julio de 2025 Entrevistadora: Ángela Gómez Fuente: France 24 en Español
¿Por qué fracasaron las negociaciones con los socios comerciales de EE.UU?
No había muchas barreras arancelarias que quitar a las exportaciones estadounidenses.
Los objetivos de EE.UU. no fueron lo suficientemente claros para concretar un acuerdo entre las partes.
¿Por qué EE.UU apuesta por esta política arancelaria a pesar de ser perjudicial para su propia economía?
El presidente Trump cree que los aranceles lo ayudan a «verse fuerte» en las negociaciones comerciales y en otros temas, tales como migración, tráfico de fentanilo y, en el caso de Brasil, en el caso del juicio al expresidente Jair Bolsonaro.
Trump espera lograr acuerdos que contribuyan a mejorar el saldo de la balanza comercial de su país.
Antonio Ortiz-Mena sostiene que los beneficios del comercio exterior no se pueden entender en función de déficits o superávits comerciales. Los aranceles no ayudan a resolver los desequilibrios de la balanza comercial.
¿Qué se puede esperar en el mediano plazo?
La política arancelaria de EE.UU., sostiene Ortiz-Mena, es errática y errónea, puesto que viola compromisos globales, con la Organización Mundial de Comercio (OMC), y acuerdos de libre comercio regionales.
El T-MEC ha ayudado a México y a Canadá a estar mejor posicionados en comparación con otros países de la región.
12 de julio de 2025 Entrevistador: Rey Rodriguez Fuente: CNN en Español
El diálogo entre los gobiernos de México y EE.UU. no garantiza que Washington reducirá la carga arancelaria.
Es necesario que los negociadores mexicanos, al amparo del T-MEC, logren evitar el aumento de aranceles al 30% o, en su defecto, que solo sea aplicado a productos no contemplados bajo la regla del tratado comercial.
El principio de nación más favorecida de la Organización Mundial del Comercio (OMC) ya no es vigente, pues los aranceles diferenciados de Donald Trump hacen del orden comercial internacional un orden de “nación menos desfavorecida”.
Los aranceles del 50% impuestos a Brasil responden a razones fuera de la lógica comercial.
El juicio del expresidente Jair Bolsonaro es un asunto de política interna.
EE.UU. tiene un superávit comercial con Brasil, contrario a lo que afirma la Casa Blanca.
La carta de Trump al presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, da cuenta de que EE.UU. está utilizando amenazas arancelarias para objetivos no comerciales.
10 de julio de 2025 Entrevistador: Guillermo Ortega Fuente: Informativo NTR
EE.UU. seguirá imponiendo aranceles a los países latinoamericanos durante la administración Trump.
En el largo plazo, las tarifas elevarán los precios de los productos importados, tales como el cobre, lo cuál perjudica a los consumidores estadounidenses. La incertidumbre de la política comercial de Trump afecta a México y Canadá, pero, sobre todo, desincentiva la llegada de inversión a EE.UU. Los aranceles buscan proteger la industria interna para sustituir importaciones, lo cual es insostenible.
Es imposible que todos los insumos necesarios para la producción de bienes finales, tales como automóviles, se produzcan en EE.UU. Esto hace que la competitividad de la industria automotriz estadounidense disminuya frente a la de otros países.
México se encuentra en una situación menos desfavorable gracias al T-MEC.
Las exportaciones mexicanas no contempladas en el tratado enfrentan un arancel del 25% para ingresar al mercado estadounidense. Existe una interacción casi cotidiana entre gobiernos e iniciativa privada de México, EE.UU. y Canadá.
1º de julio de 2025 Entrevistador: Daniel Pardo Fuente: BBC News Mundo
Peña Nieto, Trump y Trudeau en la firma en 2018 de la renovación del TLC.
Es el tratado de libre comercio más grande del mundo. Fue pionero en un esquema que cambió la economía global. Tuvo efectos políticos, culturales, sociales.
El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC, y USMCA por sus siglas en inglés) es probablemente uno de los desarrollos económicos más importantes de la historia reciente de la economía mundial.
Su primera versión, conocida como TLCAN (y NAFTA en inglés), entró en vigor en 1994. Una iniciativa de la década de los años 80 que se negoció durante años y que respondía a las necesidades de cada país en su momento y a un contexto internacional favorable.
Este martes 1 de julio se cumplen 5 años de la entrada en vigor de la última renovación del tratado. Y es un momento crítico, quizá existencial, para el mismo, porque el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dice que el TMEC «fue un desastre» para su país.
«Vamos a necesitar el apoyo del Congreso para acabar con ese acuerdo, que es el peor de nuestra historia», añade el mandatario, que lo responsabiliza del cierre de hasta 90.000 plantas en su país.
Y aunque fue él quien en su primer periodo firmó su renovación, Trump parece decidido al menos a renegociar con mano dura las pautas del acuerdo, que está programado para revisión en 2026, aunque todo indica que se adelantará.
«En términos de creación de empleo, promoción de inversiones y crecimiento económico, el TMEC fue muy exitoso, pero las partes fallaron en crear políticas públicas complementarias que amortiguaran sus efectos y eso hizo que se convirtiera en un pararrayos de todos los problemas, sobre todo en EE.UU.», dice Antonio Ortiz-Mena.
En medio de la guerra arancelaria promovida por Trump, de la que México y Canadá han sido de los menos afectados gracias al acuerdo, el TMEC vuelve a ser protagonista de una historia con implicaciones globales.
Estas son tres claves para entenderlo.
Carlos Salinas de Gortari, George HW. Bush y Brian Mulroney en 1992, en una de las primeras firmas del tratado.
1. ¿Cuáles fueron sus efectos?
Los tratados de libre comercio son un mecanismo para dar acceso preferencial a los mercados entre las partes eliminando aranceles y barreras no arancelarias que impiden el libre comercio de productos.
Con eso, en teoría, se aumenta la diversidad de bienes de consumo disponibles en los mercados involucrados, se contienen los precios, se amplían las fuentes de trabajo para todos y se consolida un bloque comercial de peso para competir con el resto del mundo.
El TMEC logró mucho de eso desde un principio: el comercio entre los países se sextuplicó y se crearon 12 millones de empleos en México, 14 millones en EE.UU. y 17 millones en Canadá, según cifras oficiales.
Pero desde los primeros años el tratado fue visto con escepticismo por muchos porque, entre otras cosas, amenazaba las industrias locales, generaba condiciones para la explotación laboral, tenía un impacto en el medio ambiente y promovía la desigualdad.
«En México faltaron reglas sobre política energética, regulación, política social y eso generó mucha incertidumbre; y en EE.UU. se dejó demasiado al mercado y faltó colaboración del Estado para temas de infraestructura, apoyo social y laboral».
El norte de México cambió estructuralmente tras la firma del tratado, gracias a las maquilas y la industria automotriz.
2. ¿Por qué Trump lo detesta?
Cuando se firmó la renovación en 2018, el 70% de los estadounidenses y el 80% de los mexicanos apoyaban el tratado, según encuestas. Pero esa cifra ha ido bajando en territorio estadounidense.
«En EE.UU. el tratado coincide con el auge de la automatización y la entrada de China a la economía mundial, cosas que sí generaron una recolocación laboral, no reduciendo la manufactura, sino el empleo en la manufactura, y eso hizo que la clase media sintiera que sus perspectivas no eran atractivas».
«Muchos cayeron en una suerte de pobreza, la pandemia empeoró la situación, y para los políticos —tanto republicanos como demócratas— un blanco fácil para explicar ese proceso fue el TMEC», señala Ortiz.
Uno de esos políticos es Trump, un enemigo no solo del TMEC, sino del libre comercio; precursor del proteccionismo y partidario de los aranceles desde los años 80.
Aunque por décadas el tratado tuvo apoyo bipartidista mayoritario, en los últimos años se convirtió en un factor de tensión y una explicación, para muchos arbitraria, del aumento de la desigualdad, el debilitamiento de los sindicatos y la crisis industrial estadounidense.
En esa pelea retórica Trump tuvo el mensaje más eficiente.
No hay consenso sobre si la crisis industrial en EEUU se debe el TMEC, pero la crisis existe y el TMEC ha sido una buen chivo expiatorio.
3. ¿Cómo benefició a México (y a otros dos socios)?
El modelo proteccionista de la economía mexicana entró en crisis en 1982, cuando el impago de la deuda coincidió con la caída del precio del petróleo, la mayor fuente de ingresos del país. La inflación se disparó, el peso se devaluó.
Pero los intentos de abrir la economía, entrar a los sistemas de libre mercado mundiales y flexibilizar los controles probaron ser infructuosos porque el mercado más grande del mundo, EE.UU., seguía siendo inaccesible.
Al tiempo, para EE.UU. y Canadá, que ya tenían un tratado vigente, México resultó un mercado atractivo para las exportaciones y un espacio de inversión menos costoso que podría mejorar la competitividad de sus empresas.
Hace 30 años las críticas al tratado venían desde la izquierda en favor de los trabajadores. Hoy esa protesta está en la derecha nacionalista.
El 1 de enero de 1994 el tratado entró en vigor y con eso México, en estos 30 años, triplicó sus exportaciones agrarias, se crearon millones de empleos en la industria automotriz y se redujo la inflación.
El norte mexicano se transformó: se abrieron fábricas, llegaron miles de migrantes en busca de trabajo, la estructura económica cambió y sus ciudades se desarrollaron.
Eso le permitió al gobierno central reducir la deuda, fortalecer su regulación fiscal, estabilizar la inflación y aumentar las reservas extranjeras.
Pero eso no impidió —a pesar de que la causalidad en esto es sujeto de innumerables debates— que aumentara la desigualdad. Y el crecimiento bruto de la economía nunca se disparó.
Los resultados para EE.UU. también son sujeto de mucha polémica, sobre todo en lo que se refiere a la generación empleo, el estancamiento de los salarios y la crisis de las industrias en el norte del país.
Pero los economistas coinciden en que el tratado, al permitir fluidas cadenas de suministro, redujo los costos de los productos, aumentó la productividad y mejoró la competitividad de EE.UU. —y el bloque norteamericano— frente a una creciente China.
Canadá también volcó su economía al intercambio con sus socios, con lo que el empleo en la manufactura se mantuvo estable por décadas. Sin embargo, la brecha productiva con EE.UU. se mantuvo, la economía no se diversificó ni creció mucho y la dependencia de EE.UU. se profundizó.
La pregunta ahora, con la emergencia del proteccionismo trumpista, es si el bloque norteamericano se fortalecerá: de no hacerlo, puede haber una crisis profunda; y de hacerlo, hay dos opciones: Norteamérica puede terminar fortaleciéndose ante el mundo, o puede aislarse y debilitarse ante el auge de China.
17 de junio de 2025 Entrevistadora: Guadalupe Fuentes López Fuente: Turismo y Transporte
Consulta el episodio aquí: Spotify
Ruta TyT | COMCE: México, actor clave en el nuevo panorama del comercio global
En el podcast de esta semana, Antonio Ortiz-Mena, del COMCE, nos comparte la relevancia del T-MEC y la campaña «Hecho en México» para impulsar la industria.
México es uno de los países que más se ha beneficiado del nuevo orden comercial surgido a raíz de los aranceles implementados por Estados Unidos, aseguró Antonio Ortiz-Mena, presidente del Comité Técnico de Estrategia del T-MEC en el Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (COMCE).
En la Ruta TyT de esta semana, Ortiz-Mena nos comparte la relevancia del país como destino de las inversiones en la región de América del Norte y la aportación de la campaña «Hecho en México» para impulsar la industria nacional.
«Muchos países tienen tratados de libre comercio con Estados Unidos, pero solo Canadá y México recibieron el trato de arancel cero bajo el T-MEC, eso significa que la región de América del Norte se vuelve más importante que antes», destaca.
T-MEC, clave para la inversión
Sobre el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que el próximo 1 de julio cumplirá cinco años de su entrada en vigor, Ortiz-Mena considera que el país tiene la posibilidad de atraer grandes inversiones de empresas que busquen comercializar sus productos en el mercado estadounidense.
«Se trata de traer inversión a México para transformar, para cumplir con las reglas de origen y así poder acceder al mercado de América del Norte», explica.
El directivo del COMCE también destaca la importancia de diversificar el mercado.
«No se nos olvide que tenemos un Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea y con la Asociación Europea de Libre Comercio, también tenemos al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (TIPAT) con Asia Pacífico, que también nos da una gran ventaja con países de mucha importancia como el propio Japón», destaca.
El «Hecho en México» impulsará la industria
Para el COMCE, la campaña «Hecho en México», que arrancó oficialmente este mes y suma más de 600 empresas registradas, es una buena estrategia para impulsar la industria nacional.
«Creo que es algo muy positivo, nos ayuda a atraer inversión para fabricar cosas en México, no para el mercado doméstico, sino para exportarlo el mundo», asegura el presidente del Comité Técnico de Estrategia del T-MEC del COMCE.
Precisamente para fortalecer la industria nacional y todo lo hecho en México, el COMCE organiza cada año su congreso, en donde en su edición 31 participarán empresas de todos los sectores.
«En esta ocasión vamos a tener a Canadá y Estados Unidos como países invitados para destacar la importancia de pensar como región de América del Norte, para unir esfuerzos en tecnología y capital humano», detalla Ortiz-Mena al resaltar que este 2025 tendrá lugar en el ciudad de Querétaro del 29 al 31 de octubre.
Escucha la charla completa en el nuevo episodio de nuestro podcast Ruta TyT: