Norteamérica y Asia-Pacífico: certidumbre ante un mundo en transición


Antonio Ortiz-Mena sostiene que el viejo orden económico gestado durante los años noventa está llegando a su fin, mientras que el nuevo, de corte más proteccionista, no termina de consolidarse. La Organización Mundial del Comercio (OMC) atraviesa uno de sus momentos más complejos, dado que una gran cantidad de países incumplen con los compromisos pactados. Asimismo, es incierto el impacto que tendrá la inteligencia artificial (IA) sobre la producción, el comercio y la competitividad de los países. México debe garantizar su abastecimiento de energía y aprovechar las oportunidades que ofrecerá la IA en materia de manufactura, logística, servicios e industrias estratégicas.

Ortiz-Mena menciona que las prioridades para América del Norte deben concentrarse en los siguientes puntos:

  1. Conocer el alcance de las inversiones provenientes de economías de no mercado (NME) al interior de la región.
  2. Coordinar mejor la respuesta conjunta frente a prácticas desleales de comercio.
  3. Modernizar los mecanismos de revisión de la inversión extranjera, como el CFIUS de Estados Unidos.

México debe percibir a Asia-Pacífico como un socio estratégico. América del Norte es abundante en recursos energéticos, capacidad alimentaria, minerales críticos, talento especializado, cercanía logística y un mercado de enorme escala. El futuro de la región se definirá por la capacidad de México, Estados Unidos y Canadá para comprender el nuevo entorno internacional, coordinar políticas inteligentes y construir una zona segura, competitiva y plenamente conectada con el resto del mundo.


Exportaría México este año hasta 730 mil mdd; da T-MEC ‘certidumbre realista’


Antonio Ortiz-Mena sostiene que la extensión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) por diez años más debe entenderse como una oportunidad, más que como una señal de ruptura. En este sentido, el tratado ofrece una «certidumbre realista», pues el nuevo entorno geopolítico, tecnológico y comercial exige un diálogo permanente entre los socios de América del Norte. Asimismo, Ortiz-Mena señala que la extensión automática por 16 años no habría eliminado la incertidumbre, ya que la política comercial estadounidense puede modificarse en función de las prioridades de cada administración.