July 24, 2025 Interviewer: Margaret Spiegelman Source: Inside Trade
Washington’s recent decision to withdraw from a decades-old agreement suspending antidumping duties on tomato imports from Mexico has significant implications for both countries, according to analysts who say the move adds a new layer of complexity to broader trade talks ahead of a critical juncture next month.
A cargo truck is filled to the brim with Roma tomatoes from Mexico. Don Bartletti / Los Angeles Times
The withdrawal, announced last week by the Commerce Department’s International Trade Administration, ends an arrangement that first entered into force in 1996 and had been renegotiated on several occasions, most recently in 2019…
15 de julio de 2025 Entrevistador: Daniel Pardo Fuente: BBC News Mundo
Ahora le tocó al tomate.
Este lunes el Departamento de Comercio de Estados Unidos anunció que el tomate importado desde México tendrá un arancel del 17.09%.
El argumento de las autoridades de Washington es que los productores mexicanos ofrecen el producto a un precio inferior que de los productores estadounidenses, y eso afecta al mercado local.
Desde 1996 el tomate ha sido un renglón aparte en las negociaciones permanentes entre ambos países en materia comercial. La queja de los productores estadounidenses, según la cual los mexicanos incurren en dumping, viene de entonces.
Sin embargo, Washington durante años priorizó el libre comercio con su vecino del sur y firmó acuerdos de suspensión a los aranceles para el tomate.
El último, firmado en 2019, se acaba de tumbar, y esto es una prueba más de que, con Donald Trump en la presidencia, muchas de las políticas comerciales que generaban consenso bipartidista están en ahora en entredicho.
Hasta que Trump, no obstante, cambie de opinión. Porque el arancel al tomate se inserta en el amplio portafolio de temas por negociar con la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum.
«No estamos de acuerdo», dijo Sheinbaum el martes. «El tomate mexicano va a seguir exportándose, aun con el arancel, porque no tiene sustituto».
La mandataria anunció planes de apoyo a los productores mexicanos y se adhirió al comunicado de la Secretaría de Economía, publicado el lunes, en el que se calificó el nuevo arancel de «injusto».
En el documento, la cartera dirigida por Marcel Ebrard detallaba que los productores de tomates mexicanos llevan tres meses negociando con sus contrapartes del norte, pero que «a pesar de que las propuestas eran muy positivas para EE.UU, no fueron aceptadas por razones políticas».
La guerra del tomate, que históricamente se ha librado en el terreno comercial, con Trump se da también en el político.
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1. Efectos económicos
Como advirtió Sheinbaum, lo más probable es que, de mantenerse el arancel, el efecto más inmediato sea sobre los consumidores de tomate en Estados Unidos.
Dos de cada tres tomates que se consumen en el país vienen de México, según cifras oficiales.
Gracias a los acuerdos de suspensión de aranceles, y al tratado de libre comercio vigente entre los dos países, las exportaciones de tomate al norte se duplicaron en la última década.
Hoy representan un intercambio equivalente a casi US$3.000 millones.
Justo el martes, el Departamento de Trabajo informó que la inflación en Estados Unidos subió un 0,3% en junio con respecto a mayo, un aumento mayor al de meses anteriores que se atribuye a los aranceles de Trump a los bienes de consumo importados.
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Antonio Ortiz-Mena, experto mexicano en geopolítica y profesor de comercio internacional en la Universidad de Georgetown en Washington, dice que estos aranceles al tomate son parte de una vieja historia, pero con un gobierno distinto a los anteriores.
«Tenemos a un gobierno mucho más proteccionista y a un lobby de tomateros empoderado», señala.
La contraparte de los productores mexicanos es la industria del tomate de Florida, que produce tres veces menos.
«No hay manera alguna de que Florida pueda abastecer al mercado local en cuanto a calidad, cantidad y precio; imposible», sostiene Ortiz-Mena.
Además, dice, «hay empresas de EE.UU. que tienen inversiones en tomate en México, no solo por los bajos costos laborales sino, sobre todo, por las condiciones climáticas y por economía de escala. Entonces ellos también se ven afectados».
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Efectos políticos
La medida también puede tener efectos políticos.
Parte del éxito de Trump en las presidenciales de 2024 tuvo que ver con el hartazgo de los consumidores por la inflación tras la pandemia.
Sheinbaum espera que este arancel sea parte de la mesa de negociación permanente que su gobierno entabla con Washington, en la que temas como la migración, la lucha contra el tráfico de fentanilo y la persecución a los carteles del narco se tratan a la par que lo comercial.
El fin de semana, Trump anunció que el 1 de agosto impondrá un arancel del 30% a las importaciones mexicanas. En una carta a Sheinbaum, reconoció que el país ha sido útil para frenar el flujo de fentanilo y de migrantes, pero dijo que no ha sido «suficiente para evitar que Norteamérica se convierta en un parque de juegos del narcotráfico».
Sheinbaum, con una estrategia de «cabeza fría» y «respeto de la soberanía», ha cedido a las presiones de Trump: mandó solados a la frontera, modificó su política antidrogas y envió a narcos solicitados por la Justicia estadounidense.
Pero Trump insiste en que no es suficiente, enviando un mensaje al mundo de que cooperar con él de manera «tranquila» como ha propuesto Sheinbaum no es garantía de nada.
«El gobierno mexicano ha sido sumamente cauto y prudente, pero si solo enfrenta barreras y barreras, va a haber un momento en que, por cálculo de política interna, tenga que frenar las exportaciones agropecuarias a EE.UU.», dice Ortiz-Mena.
México es el primer socio comercial de Estados Unidos y las grandes industrias estadounidenses del maíz, la soja y el trigo dependen de las ventas al sur de la frontera.
Es difícil pensar dónde podrían colocar esos productos si no es en México.
Efectos sociales
Además de lo anterior, el arancel al tomate puede tener efectos sociales.
La industria productora emplea a al menos 500.000 personas. Sus trabajos, si el arancel en efecto se cumple, estarán en riesgo.
«Causa mucha incertidumbre entre todos los productores», le dijo Faustino Delgado, un líder del gremio, a Radio Fórmula.
«Se va a abaratar el tomate mexicano, pero la pregunta es las empresas es cómo le van a hacer para salir de este problema, van a tener que reducir empleos, van a tener que replantear cuántas hectáreas van a sembrar», añadió.
La mayor parte de la industria, además, está en Sinaloa. Allí se produce la llamada «perla roja sinaloense». Tierra agroexportadora y tierra, también, de uno de los carteles de narcotráfico más importantes del mundo.
Durante el último año una guerra entre las facciones del cartel de Sinaloa puso en vilo al estado y ha impuesto una suerte de toque de queda en su capital, Culiacán. Las carreteras por donde sale el tomate, además, son escenario central de la batalla.
«Un arancel como este exacerba las razones para que los trabajadores mexicanos o quieran migrar a EEUU en busca de oportunidades o vayan a engrosar las filas del crimen organizado», sostiene Ortiz-Mena.
Las consecuencias de un arancel al tomate van mucho más allá que el aspecto comercial.
14 de julio de 2025 Entrevistador: Luis Cárdenas Fuente: El Heraldo de México
En términos comparativos, México se encuentra en una mejor posición que otros países gracias a disposiciones del T-MEC.
Sin embargo, Donald Trump persiste en violar acuerdos de la Organización Mundial del Comercio (OMC) respecto a productos, en el caso de México, que no entran bajo la regulación del tratado comercial, así como con el acero, el aluminio y posiblemente el cobre.
No es correcto medir los beneficios del comercio con base en un saldo negativo de la balanza comercial.
Un país con déficit comercial es aquel que tiene capacidad de gastar mucho dado que, por ejemplo, cuenta con los recursos necesarios gracias a las inversiones que recibe.
Argumentos en contra de los aranceles
México y EE.UU. mantienen un comercio intraindustrial, lo que significa que por cada dólar que México le vende a EE.UU., ese dólar tiene cuarenta centavos de contenido estadounidense. Es decir, las exportaciones mexicanas contienen valor agregado de ese país.
Los aranceles reducen el Producto Interno Bruto (PIB) y el empleo en México, lo cual puede reducir la demanda de exportaciones de EE.UU. en nuestro país.
Es inviable que la producción total, por ejemplo, de un bien final en la industria automotriz se haga en EE.UU., pues es costoso relocalizar las plantas de producción.
Si la producción total se realizara en EE.UU., los autos estadounidenses serían más caros, Washington tendría que impedir la llegada de autos extranjeros a su mercado y, por lo tanto, enfrentaría aranceles que le impediría exportar a otros mercados importantes del mundo.
13 de julio de 2025 Entrevistadora: Ángela Gómez Fuente: France 24 en Español
¿Por qué fracasaron las negociaciones con los socios comerciales de EE.UU?
No había muchas barreras arancelarias que quitar a las exportaciones estadounidenses.
Los objetivos de EE.UU. no fueron lo suficientemente claros para concretar un acuerdo entre las partes.
¿Por qué EE.UU apuesta por esta política arancelaria a pesar de ser perjudicial para su propia economía?
El presidente Trump cree que los aranceles lo ayudan a «verse fuerte» en las negociaciones comerciales y en otros temas, tales como migración, tráfico de fentanilo y, en el caso de Brasil, en el caso del juicio al expresidente Jair Bolsonaro.
Trump espera lograr acuerdos que contribuyan a mejorar el saldo de la balanza comercial de su país.
Antonio Ortiz-Mena sostiene que los beneficios del comercio exterior no se pueden entender en función de déficits o superávits comerciales. Los aranceles no ayudan a resolver los desequilibrios de la balanza comercial.
¿Qué se puede esperar en el mediano plazo?
La política arancelaria de EE.UU., sostiene Ortiz-Mena, es errática y errónea, puesto que viola compromisos globales, con la Organización Mundial de Comercio (OMC), y acuerdos de libre comercio regionales.
El T-MEC ha ayudado a México y a Canadá a estar mejor posicionados en comparación con otros países de la región.
12 de julio de 2025 Entrevistador: Rey Rodriguez Fuente: CNN en Español
El diálogo entre los gobiernos de México y EE.UU. no garantiza que Washington reducirá la carga arancelaria.
Es necesario que los negociadores mexicanos, al amparo del T-MEC, logren evitar el aumento de aranceles al 30% o, en su defecto, que solo sea aplicado a productos no contemplados bajo la regla del tratado comercial.
El principio de nación más favorecida de la Organización Mundial del Comercio (OMC) ya no es vigente, pues los aranceles diferenciados de Donald Trump hacen del orden comercial internacional un orden de “nación menos desfavorecida”.
Los aranceles del 50% impuestos a Brasil responden a razones fuera de la lógica comercial.
El juicio del expresidente Jair Bolsonaro es un asunto de política interna.
EE.UU. tiene un superávit comercial con Brasil, contrario a lo que afirma la Casa Blanca.
La carta de Trump al presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, da cuenta de que EE.UU. está utilizando amenazas arancelarias para objetivos no comerciales.
10 de julio de 2025 Entrevistador: Guillermo Ortega Fuente: Informativo NTR
EE.UU. seguirá imponiendo aranceles a los países latinoamericanos durante la administración Trump.
En el largo plazo, las tarifas elevarán los precios de los productos importados, tales como el cobre, lo cuál perjudica a los consumidores estadounidenses. La incertidumbre de la política comercial de Trump afecta a México y Canadá, pero, sobre todo, desincentiva la llegada de inversión a EE.UU. Los aranceles buscan proteger la industria interna para sustituir importaciones, lo cual es insostenible.
Es imposible que todos los insumos necesarios para la producción de bienes finales, tales como automóviles, se produzcan en EE.UU. Esto hace que la competitividad de la industria automotriz estadounidense disminuya frente a la de otros países.
México se encuentra en una situación menos desfavorable gracias al T-MEC.
Las exportaciones mexicanas no contempladas en el tratado enfrentan un arancel del 25% para ingresar al mercado estadounidense. Existe una interacción casi cotidiana entre gobiernos e iniciativa privada de México, EE.UU. y Canadá.
July 3, 2025 Interviewer: Natalia Hidalgo Source: Insight Crime
The US government recently sanctioned three Mexican financial institutions for allegedly laundering drug money, adding to a series of US actions that have strained the country’s bilateral crime-fighting relationship with Mexico.
On June 25, the US Treasury Department’s Financial Enforcement Network (FinCEN) sanctioned two major Mexican banks and one brokerage for allegedly laundering money for Mexican criminal organizations and helping purchase fentanyl precursors from China.
These sanctions represent FinCEN’s first actions under the Fentanyl Sanctions Act and the FEND Off Fentanyl Act. The latter empowers the US Treasury for the first time to sanction foreign individuals or entities involved in money laundering specifically linked to opioid trafficking, including fentanyl.
In a statement, the US Treasury accused CiBanco, Intercam, and Vector Casa de Bolsa of carrying out dozens of small-scale financial transfers over several years on behalf of the Jalisco Cartel New Generation, the Sinaloa Cartel, the Gulf Cartel, and the Beltrán Leyva Organization.
The FinCEN orders cite the entities’ roles in processing payments for precursor chemicals sourced from China, allegedly used to produce fentanyl.
All three institutions issued public statements denying any links with money laundering on behalf of Mexican-based criminal groups.
She said the transactions flagged by FinCEN involved “legally established” Mexican and Chinese companies, and the data pointed to records of transfers — not evidence of money laundering.
Mexico’s Finance Ministry has since launched an investigation into the three institutions. In a public statement, the ministry said it had requested proof linking the financial firms to any illegal activities, but that “no evidence was received.”
InSight Crime Analysis
The US sanctions represent another unilateral attempt by the United States to crack down on transnational organized crime and fentanyl trafficking, which is straining the bilateral relationship.
“These types of actions fuel a narrative of asymmetry and imposition, with Mexico being treated more as a territory under suspicion than as a strategic partner,” said security analyst Eunice Rendón. “That has an immediate impact on the willingness of local authorities, financial institutions, and justice system actors to actively cooperate in cross-border investigations.”
In the short term, targeting financial institutions directly or indirectly involved in illicit operations might deter or disrupt some organized crime flows. Once a financial institution is labeled a “primary money laundering concern,” it is, in practice, effectively cut off from the global financial system.
However, Rendón said these actions undermine the Mexican government’s ability to investigate, prevent, and sanction these activities under its legal framework.
The FinCEN sanctions follow a string of unilateral US actions aimed at dismantling Mexican criminal organizations. In July 2024, US authorities arrested Ismael Zambada García, alias “El Mayo,” one of the founding figures of the Sinaloa Cartel, and Joaquín Guzmán López, joint leader of the group’s Chapitos faction.
While the US hailed the arrests as a hollow victory in countering cross-border smuggling, the operation quickly became mired in controversy.
Mexican authorities voiced frustration at the surprise nature of the arrests and questioned the role of US authorities in the arrest, launching their own investigation into potential violations of immigration and customs laws, and the alleged kidnapping of El Mayo by Guzmán López.
The arrest eroded bilateral trust on security cooperation and unleashed a violent internal war for control within the Sinaloa Cartel, one of Mexico’s most formidable crime groups — destabilizing the state of Sinaloa and leaving Sheinbaum to manage the resulting human and economic crisis.
Then, in February 2025, the Trump administration designated six major Mexican criminal organizations as Foreign Terrorist Organizations. He also threatened to impose tariffs on Mexican imports unless tougher action was taken to curb the flow of fentanyl and migrants.
Just days before the announcement, US Attorney General Pamela Bondi labeled Mexico an “adversary” during a Senate hearing, and declined to answer whether Sheinbaum was cooperating satisfactorily on security matters.
Sheinbaum has expressed a willingness to support increased cooperation to fight drug smuggling and irregular migration. Unlike her predecessor, President Andrés Manuel López Obrador, Sheinbaum has sought to appease her US counterpart by ramping up law-enforcement crackdowns and dispatching troops to the northern border.
“On qualitative terms, cooperation between the current US and Mexico’s governments is stronger than it was under the previous Mexican administration,” said Dr. Antonio Mena-Ortiz, Associate Professor at Georgetown University. “And that should not be overlooked.”
Yet, Trump continues to exert economic and political pressure on Mexico, undermining Sheinbaum’s efforts to build a bilateral security relationship grounded in respect for Mexico’s sovereignty and transparency.
1º de julio de 2025 Entrevistador: Daniel Pardo Fuente: BBC News Mundo
Peña Nieto, Trump y Trudeau en la firma en 2018 de la renovación del TLC.
Es el tratado de libre comercio más grande del mundo. Fue pionero en un esquema que cambió la economía global. Tuvo efectos políticos, culturales, sociales.
El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC, y USMCA por sus siglas en inglés) es probablemente uno de los desarrollos económicos más importantes de la historia reciente de la economía mundial.
Su primera versión, conocida como TLCAN (y NAFTA en inglés), entró en vigor en 1994. Una iniciativa de la década de los años 80 que se negoció durante años y que respondía a las necesidades de cada país en su momento y a un contexto internacional favorable.
Este martes 1 de julio se cumplen 5 años de la entrada en vigor de la última renovación del tratado. Y es un momento crítico, quizá existencial, para el mismo, porque el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dice que el TMEC «fue un desastre» para su país.
«Vamos a necesitar el apoyo del Congreso para acabar con ese acuerdo, que es el peor de nuestra historia», añade el mandatario, que lo responsabiliza del cierre de hasta 90.000 plantas en su país.
Y aunque fue él quien en su primer periodo firmó su renovación, Trump parece decidido al menos a renegociar con mano dura las pautas del acuerdo, que está programado para revisión en 2026, aunque todo indica que se adelantará.
«En términos de creación de empleo, promoción de inversiones y crecimiento económico, el TMEC fue muy exitoso, pero las partes fallaron en crear políticas públicas complementarias que amortiguaran sus efectos y eso hizo que se convirtiera en un pararrayos de todos los problemas, sobre todo en EE.UU.», dice Antonio Ortiz-Mena.
En medio de la guerra arancelaria promovida por Trump, de la que México y Canadá han sido de los menos afectados gracias al acuerdo, el TMEC vuelve a ser protagonista de una historia con implicaciones globales.
Estas son tres claves para entenderlo.
Carlos Salinas de Gortari, George HW. Bush y Brian Mulroney en 1992, en una de las primeras firmas del tratado.
1. ¿Cuáles fueron sus efectos?
Los tratados de libre comercio son un mecanismo para dar acceso preferencial a los mercados entre las partes eliminando aranceles y barreras no arancelarias que impiden el libre comercio de productos.
Con eso, en teoría, se aumenta la diversidad de bienes de consumo disponibles en los mercados involucrados, se contienen los precios, se amplían las fuentes de trabajo para todos y se consolida un bloque comercial de peso para competir con el resto del mundo.
El TMEC logró mucho de eso desde un principio: el comercio entre los países se sextuplicó y se crearon 12 millones de empleos en México, 14 millones en EE.UU. y 17 millones en Canadá, según cifras oficiales.
Pero desde los primeros años el tratado fue visto con escepticismo por muchos porque, entre otras cosas, amenazaba las industrias locales, generaba condiciones para la explotación laboral, tenía un impacto en el medio ambiente y promovía la desigualdad.
«En México faltaron reglas sobre política energética, regulación, política social y eso generó mucha incertidumbre; y en EE.UU. se dejó demasiado al mercado y faltó colaboración del Estado para temas de infraestructura, apoyo social y laboral».
El norte de México cambió estructuralmente tras la firma del tratado, gracias a las maquilas y la industria automotriz.
2. ¿Por qué Trump lo detesta?
Cuando se firmó la renovación en 2018, el 70% de los estadounidenses y el 80% de los mexicanos apoyaban el tratado, según encuestas. Pero esa cifra ha ido bajando en territorio estadounidense.
«En EE.UU. el tratado coincide con el auge de la automatización y la entrada de China a la economía mundial, cosas que sí generaron una recolocación laboral, no reduciendo la manufactura, sino el empleo en la manufactura, y eso hizo que la clase media sintiera que sus perspectivas no eran atractivas».
«Muchos cayeron en una suerte de pobreza, la pandemia empeoró la situación, y para los políticos —tanto republicanos como demócratas— un blanco fácil para explicar ese proceso fue el TMEC», señala Ortiz.
Uno de esos políticos es Trump, un enemigo no solo del TMEC, sino del libre comercio; precursor del proteccionismo y partidario de los aranceles desde los años 80.
Aunque por décadas el tratado tuvo apoyo bipartidista mayoritario, en los últimos años se convirtió en un factor de tensión y una explicación, para muchos arbitraria, del aumento de la desigualdad, el debilitamiento de los sindicatos y la crisis industrial estadounidense.
En esa pelea retórica Trump tuvo el mensaje más eficiente.
No hay consenso sobre si la crisis industrial en EEUU se debe el TMEC, pero la crisis existe y el TMEC ha sido una buen chivo expiatorio.
3. ¿Cómo benefició a México (y a otros dos socios)?
El modelo proteccionista de la economía mexicana entró en crisis en 1982, cuando el impago de la deuda coincidió con la caída del precio del petróleo, la mayor fuente de ingresos del país. La inflación se disparó, el peso se devaluó.
Pero los intentos de abrir la economía, entrar a los sistemas de libre mercado mundiales y flexibilizar los controles probaron ser infructuosos porque el mercado más grande del mundo, EE.UU., seguía siendo inaccesible.
Al tiempo, para EE.UU. y Canadá, que ya tenían un tratado vigente, México resultó un mercado atractivo para las exportaciones y un espacio de inversión menos costoso que podría mejorar la competitividad de sus empresas.
Hace 30 años las críticas al tratado venían desde la izquierda en favor de los trabajadores. Hoy esa protesta está en la derecha nacionalista.
El 1 de enero de 1994 el tratado entró en vigor y con eso México, en estos 30 años, triplicó sus exportaciones agrarias, se crearon millones de empleos en la industria automotriz y se redujo la inflación.
El norte mexicano se transformó: se abrieron fábricas, llegaron miles de migrantes en busca de trabajo, la estructura económica cambió y sus ciudades se desarrollaron.
Eso le permitió al gobierno central reducir la deuda, fortalecer su regulación fiscal, estabilizar la inflación y aumentar las reservas extranjeras.
Pero eso no impidió —a pesar de que la causalidad en esto es sujeto de innumerables debates— que aumentara la desigualdad. Y el crecimiento bruto de la economía nunca se disparó.
Los resultados para EE.UU. también son sujeto de mucha polémica, sobre todo en lo que se refiere a la generación empleo, el estancamiento de los salarios y la crisis de las industrias en el norte del país.
Pero los economistas coinciden en que el tratado, al permitir fluidas cadenas de suministro, redujo los costos de los productos, aumentó la productividad y mejoró la competitividad de EE.UU. —y el bloque norteamericano— frente a una creciente China.
Canadá también volcó su economía al intercambio con sus socios, con lo que el empleo en la manufactura se mantuvo estable por décadas. Sin embargo, la brecha productiva con EE.UU. se mantuvo, la economía no se diversificó ni creció mucho y la dependencia de EE.UU. se profundizó.
La pregunta ahora, con la emergencia del proteccionismo trumpista, es si el bloque norteamericano se fortalecerá: de no hacerlo, puede haber una crisis profunda; y de hacerlo, hay dos opciones: Norteamérica puede terminar fortaleciéndose ante el mundo, o puede aislarse y debilitarse ante el auge de China.
26 de junio de 2025 Entrevistadores: Claudia Méndez, Juan Luis Font y Pedro Trujillo Fuente: ConCriterio
Las fricciones comerciales entre EE.UU. y América Latina son particulares:
EE.UU. emprende acciones unilaterales.
Tales acciones violan sus acuerdos globales (con la OMC) y regionales (TLC con países latinoamericanos).
Medidas que debe emprender Latinoamérica para atemperar la política arbitraria de EE.UU.
Garantizar el acceso de las exportaciones estadounidenses a sus mercados internos.
Cooperar en temas migratorios y de tráfico de drogas.
Negociar con base en la oferta de minerales valiosos de Suramérica.
Nuevo modelo económico global: “integración con protección”.
La administración Trump negocia para tener acceso a más mercados, pero mantiene aranceles a las importaciones (protección a industrias domésticas). Los aranceles se justifican como fuente de ingresos dada la baja en los impuestos al interior de EE.UU.
Los aranceles son insostenibles a largo plazo:
Los márgenes de los productores estadounidenses se reducen.
Se incentiva la triangulación.
La política impredecible de Washington orilla a los gobiernos latinoamericanos a diversificar sus relaciones comerciales con otros países.
Recomendaciones hacia las industrias exportadoras de América Latina:
Fortalecer alianzas con compradores y distribuidores estadounidenses.
Continuar con inversiones modestas en EE.UU. para reducir la incertidumbre.
17 de junio de 2025 Entrevistadora: Guadalupe Fuentes López Fuente: Turismo y Transporte
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Ruta TyT | COMCE: México, actor clave en el nuevo panorama del comercio global
En el podcast de esta semana, Antonio Ortiz-Mena, del COMCE, nos comparte la relevancia del T-MEC y la campaña «Hecho en México» para impulsar la industria.
México es uno de los países que más se ha beneficiado del nuevo orden comercial surgido a raíz de los aranceles implementados por Estados Unidos, aseguró Antonio Ortiz-Mena, presidente del Comité Técnico de Estrategia del T-MEC en el Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (COMCE).
En la Ruta TyT de esta semana, Ortiz-Mena nos comparte la relevancia del país como destino de las inversiones en la región de América del Norte y la aportación de la campaña «Hecho en México» para impulsar la industria nacional.
«Muchos países tienen tratados de libre comercio con Estados Unidos, pero solo Canadá y México recibieron el trato de arancel cero bajo el T-MEC, eso significa que la región de América del Norte se vuelve más importante que antes», destaca.
T-MEC, clave para la inversión
Sobre el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que el próximo 1 de julio cumplirá cinco años de su entrada en vigor, Ortiz-Mena considera que el país tiene la posibilidad de atraer grandes inversiones de empresas que busquen comercializar sus productos en el mercado estadounidense.
«Se trata de traer inversión a México para transformar, para cumplir con las reglas de origen y así poder acceder al mercado de América del Norte», explica.
El directivo del COMCE también destaca la importancia de diversificar el mercado.
«No se nos olvide que tenemos un Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea y con la Asociación Europea de Libre Comercio, también tenemos al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (TIPAT) con Asia Pacífico, que también nos da una gran ventaja con países de mucha importancia como el propio Japón», destaca.
El «Hecho en México» impulsará la industria
Para el COMCE, la campaña «Hecho en México», que arrancó oficialmente este mes y suma más de 600 empresas registradas, es una buena estrategia para impulsar la industria nacional.
«Creo que es algo muy positivo, nos ayuda a atraer inversión para fabricar cosas en México, no para el mercado doméstico, sino para exportarlo el mundo», asegura el presidente del Comité Técnico de Estrategia del T-MEC del COMCE.
Precisamente para fortalecer la industria nacional y todo lo hecho en México, el COMCE organiza cada año su congreso, en donde en su edición 31 participarán empresas de todos los sectores.
«En esta ocasión vamos a tener a Canadá y Estados Unidos como países invitados para destacar la importancia de pensar como región de América del Norte, para unir esfuerzos en tecnología y capital humano», detalla Ortiz-Mena al resaltar que este 2025 tendrá lugar en el ciudad de Querétaro del 29 al 31 de octubre.
Escucha la charla completa en el nuevo episodio de nuestro podcast Ruta TyT: